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Voto electrónico, la grieta de las urnas. Por Cintia Perazo

2017-08-23

Los detractores aseguran que es un método vulnerable; mientras que los defensores dicen que el sistema de votación actual es obsoleto.
 
Las PASO y la larga espera para tener el resultado final de la última elección reavivaron el debate de un tema que desvela a muchos políticos: el voto electrónico. Quienes lo apoyan asegura que terminará con el voto cadena, el robo de boletas y la compra de votos que propicia el sistema actual. Además aseguran que permitirá conocer los resultados en poco tiempo.
 
Mientras que los opositores advierten que es un sistema vulnerable, que no garantiza que el voto sea universal y secreto.
 
Pero, ¿qué es el voto electrónico? Se trata de un término genérico que involucra a todas las tecnologías que participan en los procesos electorales y comprende varios tipos de votación.
 
Abarca tanto los modos electrónicos de emitir votos como medios electrónicos para contarlos. Las tecnologías para el voto electrónico pueden incluir tarjetas perforadas, sistemas de votación mediante escáneres ópticos y quioscos de votación especializados. También puede referirse a la transmisión de papeletas y votos por vía telefónica, redes privadas o a través de Internet.
 
En nuestro país, hace dos años, la Ciudad de Buenos Aires implementó la Boleta Única Electrónica (BUE) pero no fue la única en probar este sistema. Localmente varias provincias y municipios han realizado sus experiencias y entre las más recordadas se encuentra la realizada por Salta, en mayo de 2015, a las cuales no sólo acudieron los ciudadanos salteños sino también varios expertos internacionales y funcionarios del GCBA y de varias provincias para analizar y observar la práctica electoral.
 
Por aquel momento Teresa Ovejero, secretaria del Tribunal Electoral de la provincia de Salta, aseguró que la experiencia fue positiva.
 
“Gracias al chip que tienen las boletas, el escrutinio se hace mucho más rápido. A las ocho de la noche ya habíamos superado el 90% del escrutinio provisorio de los datos y la elección estaba totalmente resuelta. Pero después de las elecciones primarias se generó, debido a denuncias mediáticas, un clima de cierta desconfianza con el sistema y esto hizo que el Tribunal Electoral decidiera hacer el conteo manual para devolver la confianza en el sistema. Al finalizar el escrutinio manual nos encontramos con una coincidencia del 100 por ciento entre lo que leyó el chip. No hubo ni un solo voto de diferencia”, relataba Ovejera.
 
Por qué sí, por qué no
Dos años más tarde otra vez renace la polémica. Es que la administración de Macri boga por la BUE pero la gran pregunta es si verdaderamente se garantiza, con él, un sufragio universal y secreto.
 
En esa cuestión radica justamente la primera objeción. Porque la universalidad del voto –según los detractores de la BUE- no se limita a que todos puedan votar, sino a que todos puedan controlar el proceso de votación, sin conocimientos especiales.
 
Mientras que los defensores dicen que la BUE no es un voto electrónico porque el voto se expresa sobre un formato de papel, la boleta electrónica.
 
¿Pero qué pasa en el exterior? En 2009 Alemania falló contra el voto electrónico. “Es que no tenía respaldo de papel”, alegan desde el gobierno, para defender su postura.
 
Actualmente sólo tres países tienen voto electrónico: Brasil, Venezuela e India. Mientras que Israel y Holanda abandonaron el sistema.
 
Otra de las objeciones que se le endilga es si verdaderamente garantiza que el voto sea secreto. Algunos expertos aseguran que es imposible garantizarlo cuando se introduce un saber especial.
 
La otra gran cuestión está relacionada con la seguridad informática del voto electrónico.
"No hay ningún sistema que no se pueda vulnerar. Han vulnerado a la NSA (Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos)...", declaró Alfredo Ortega, doctor de Informática del ITBA e investigador en ciberseguridad de Avast, en una entrevista con Telam. Para él todo depende del costo. “Con los suficientes recursos, se puede vulnerar cualquier cosa", señala.
 
Aún la partida no terminó y aunque muchos aseguran que el voto electrónico será el futuro, otros tantos advierten que el sistema debe mejorarse, aún, y garantizar mayor seguridad y que se mantengan los atributos de nuestro voto: “universal, igual, secreto y obligatorio”.

  • 23.08.2017
  • Sociedad
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