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"Las ciudades inteligentes o la inteligencia de sus ciudadanos". Por Marcelo Mosenson

2017-07-07

El mundo urbano aumenta, se estima que el 60% de la población mundial vivirá en ciudades hacia el 2050. Razón por la cual el desarrollo de la tecnología se torna cada vez más necesario como omnipresente.
 
Las ciudades inteligentes ya no son cuestión del futuro. Están creciendo rápidamente y expandiéndose gracias a internet y  al IoT, Internet of things, (Internet de las cosas).
 
Una ciudad inteligente utiliza sensores IoT para conectar los distintos componentes de la ciudad e impactando  en cada aspecto de ella, a partir de la recolección masiva de información.
 
1. Energía inteligente
Edificios comerciales como residenciales  son más eficientes en cuanto al uso de la energía gracias a la recolección de datos. Las redes eléctricas inteligentes  son parte de este desarrollo. Siendo las luces de las calles un punto de partida fundamental, ya que a partir de la aparición de las LED se ahorran enormes cantidades de energía.
 
Mediante una red inteligente se pueden detectar cortes de luz, monitorear la velocidad de captura de datos o el avance de la recuperación de algún desastre.
 
2. Transporte inteligente
Una ciudad inteligente permite también un uso diferenciado de los semáforos como así también conocer en tiempo real los espacios vacantes donde estacionar.
 
Las cámaras colocadas en semáforos inteligentes permiten monitorear el estado del tránsito para luego reflejarlo en sus distintas señales.
 
A su vez, los colectivos pueden estar interconectados de manera tal que los usuarios logren obtener información en tiempo de real en cuanto a la llegada de cada uno de ellos a las distintas paradas. En Australia, por ejemplo, los semáforos funcionan priorizando las grillas horarias de los colectivos de manera que el tráfico fluya más libremente durante las horas pico
 
Todos estos esfuerzos permiten simultáneamente reducir la polución ambiental.
 
3. Información inteligente
La información obtenida por los artefactos que iluminan  las calles, por ejemplo, posibilitarían dar cuenta de la ubicación ideal  para abrir un restaurante y así revitalizar ciertos barrios. Los análisis predictivos ayudan a filtrar y traducir la información en datos valiosos, creando una ciudad más cómoda como productiva.
 
4. Infraestructura inteligente.
Las ciudades inteligentes serán capaces de ser planificadas a partir del análisis de gran cantidad de información. Esto permitirá una mejor manutención y previsión a la hora de planificar. La posibilidad de, por ejemplo, testear en tiempo real el contenido de plomo en agua ayudaría a prevenir innumerables cuestiones de salud.
 
5. Movilidad inteligente
La movilidad se refiere a la información obtenida y a la  tecnología utilizada.  La habilidad de obtener, cruzar y procesar  información de los ámbitos públicos y privados es esencial para las ciudades inteligentes. Ya que la planificación de una ciudad inteligente, por definición, nunca resulta en un proyecto acabado.
 
6. Dispositivos IoT inteligentes
Finalmente, unos de los componentes que permiten unirlo todo en estas ciudades es el internet de las cosas mediante el empleo de sensores. Hasta los tachos de basura pueden poseerlos con el propósito de comunicar si alguno debe ser vaciado.
 
Nos guste o no estos dispositivos están aquí para permanecer. La fusión de estos artefactos en nuestra vida cotidiana interactuando con nuestras redes sociales serán el tejido de nuestra sociedad, a la vez que serias cuestiones relativas a la privacidad y seguridad serán más relevantes que nunca.
 
Actualmente, la Ciudad de Buenos Aires posee la Subsecretaría de innovación y Ciudad Inteligente. “Queremos ser una Ciudad más inteligente, con crecimiento a partir de infraestructuras con tecnología de avanzada, enfocada en el desarrollo económico y la generación de empleo como ejes que garanticen oportunidades de inversión.” Anuncian en la página web de la Subsecretaría.

Sus objetivos resultan incuestionables. Sin embargo, tratándose de una ciudad tan desigual como subdesarrollada, donde las villas conviven junto a los barrios más desarrollados y lujosos de la ciudad, me pregunto si antes de invertir en bits, ¿no podríamos plantearnos previamente en convertir a la Ciudad de Buenos Aires en una en donde todos los espacios verdes sean productores de alimentos?
 
La Pampa húmeda es una de las tierras más fértiles del mundo.
 
No sólo disminuiríamos la polución del aire que respiramos, también el hambre sería erradicado. Muchos desocupados y sub ocupados podrían acceder a un empleo digno lleno de sentido. La escandalosa desnutrición infantil sería cosa del pasado. El turismo crecería al disfrutar de comer al paso frutas y verduras disponibles de forma gratuita o a precios sustancialmente  bajos en cada espacio rincón verde de la ciudad.
 
Si los kibutz en Israel se dedican intensamente a la ganadería y la agricultura, mientras que en las favelas de Río de Janeiro existen planes que enseñan a cultivar y cocinar a sus habitantes, ¿no sería inteligente hacer algo de ese orden en nuestra Ciudad donde las condiciones son aún mucho más favorables?

  • 07.07.2017
  • Sociedad
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