LA VIDA DE LOS OTROS

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Delhi. El impacto de los contrastes.

2018-01-02

A poco de trasponer el acceso al imponente templo de Askhardham en Delhi todo te hace sentir liviano, despojado, casi etéreo. No son razones necesariamente religiosas o de espiritualidad. Las estrictas medidas de seguridad que ordenan el ingreso obligan a entrar solo con lo puesto. Despojados de calzado y sin objeto alguno de cuero o piel animal, por respeto a las creencias, pero además sin líquidos, cámaras, celulares ni dispositivos alguno. Predispuestos a no distraerse del aquí y a ahora.


Aún cuando es masivo y muy riguroso, el operativo no logra desalentar. Decenas de miles de personas sobrellevan la requisa de manera ordenada y paciente. Sobrevivir de manera segura en la diversidad tiene sus costos y aprendizajes.

Cae el día y el sol es una moneda ardiente que se deshilacha en trazos nacarados sobre el cielo de invierno. Una bruma espesa suaviza los bordes de la tarde. La atmósfera tiene un extraña densidad entre la niebla y las trazas de una creciente contaminación.



El principal desafío que plantea Delhi para el que recién llega es asimilar los contrastes.
La pavorosa contaminación del Río Yamuna contrasta con la sublime pulcritud del templo tallado enteramente en piedra rosa rashastaní y mármol blanco de Carrara.




Terminado de construir en 2005, hoy ofrece un exquisito espacio de oración que combina jardines, espejos de agua y altares cuajados cristales, oro y piedras semipreciosas. En los muros y altares alhajados se reproducen imágenes y escenas de los textos sagrados. Por las noches, un deslumbrante espectáculo multimedia recrea los preceptos védicos valiéndose de trazos de láser, mapping y los más sofisticados juegos de agua.

Askhardham da cuenta del enorme peso del hinduismo en la vivencia de este país de 1.324.000 almas. Su construcción comprometió el trabajo de 7000 artesanos, que trabajaron apoyados por 4000 voluntarios.

Este inmenso parque espiritual es hoy un delicado oasis plantado en el vertiginoso corazón de Delhi. También el híper moderno el Templo de Loto rompe con su estética el caos de la ciudad. Diseñado por el arquitecto iraní Fariborz Sabha, esta casa de oración de la religión Bahá í recrea una flor gigantesca de 27 pétalos de mármol blanco de la montaña pentélica de Grecia.



Deslumbrante por fuera y minimalista por dentro convoca a la meditación a fieles de todas las religiones que a diario buscan refugio y sentido al paso por esta vida Chadnai Chowk es otra historia. Considerado como uno de los mercados más antiguos del mundo, recorrerlo te sumerge en la India más extrema y profunda. La intensa fragancia de las especias se funde allí con el olor inconfundible de la pobreza. Los dorados destellos de la pasamanería y las sedas animan con su colorido el trasiego constante de todo tipo de mercancías. Se labora, se come, se descansa y se duerme en una intemperie compartida y desesperante.

Allí la carencia se te viene encima mientras la vida sigue adelante contra viento y marea. Un amasijo urbano de motos, autos, tuk tuk y bestias de carga se anuda en calles y avenidas donde mandan las leyes de la subsistencia y el hacinamiento.
Considerado el país más superpoblado del mundo, con 403 hab por km cuadrado todos parecen estar en la calle en todo momento.



La mitad de los hindúes tiene menos de 25 años. Para el 2020 será el país con más jóvenes del planeta, eso dicen, augura que la economía crezca de manera exponencial estimulada por un mercado interno ávido de superar sus pavorosos estándares de calidad de vida.

Si algo caracteriza hoy a este país, que por su dimensión parece un continente, es la pacífica convivencia en la diversidad. No es poca cosa para una Nación que concentra en su territorio superpoblado más antiguo, con más gente viviendo bajo la línea de pobreza que en toda el África subsahariana.

  • 02.01.2018
  • Sociedad
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