DUDAS Y CERTEZAS

  • > COMPARTIR

Todos quieren ser Presidente.

2018-11-24

Massa quiere ser presidente. Lo ha dicho una y otra vez. También Juan Manuel Urtubey, sueña con sus noches en Olivos. Miguel Angel Pichetto lo ha dicho con todas las letras: quiere poder competir en 2019. Fogoso a la hora de las declaraciones, le pone el cuerpo sin retaceos a la movida.

Juan Schiaretti no ha hecho explícita su intención, aunque muchos de los suyos fogonean su perfil y trayectoria política para entrar en competencia, todo parece indicar que volverá por su reelección en la provincia.

Los tiempos apremian y la ansiedad por encontrar e instalar a un presidenciable del peronismo no K entró en estado de ebullición.

El mandatario cordobés quiere que esto se resuelva en las PASO. El salteño, precavido, pone el freno de mano: “se trata de hacer un espacio más grande que una candidatura”.

La euforia por la unidad incluye riesgos: “ir a una interna con Cristina Fernández sería estafar a la gente. Debemos construir una alternativa a Cambiemos y al kirchnerismo”.

Urtubey se cura en salud, su límite es CFK, un tema que la reunión de este miércoles no parece haber despejado.

El fantasma de “la ex” sobrevuela a los alternativos. Es comprensible, de acuerdo a una encuesta de Synopsis, si las elecciones fueran hoy, el 52% de los consultados se inclinaría por votar a una fuerza opositora. Si bien la muestra tiene un 17% de indecisos, la primera opción opositora es el kirchnerismo con el 31,9% y la segunda el peronismo federal con el 9,1.

Con la concurrencia de nueve gobernadores y dos fuertes referentes de a nivel nacional (Massa- Pichetto), el espacio opositor busca sumar densidad y sustancia política. Se definen como opositores. Se alinean en un discurso muy crítico del gobierno No quieren ser encuadrados como “anti nadie”. Estamos con la lógica de “ganarle a Macri” esa es la guía. Perciben al oficialismo como muy debilitado y se predisponen a ofrecer una alternativa electoral.

El esfuerzo está puesto en escapar de la grieta, en construir desde adentro. Consultados acerca de cuándo y cómo van a definir el candidato, la dilatan, ponen la mira en marzo, abril. Hablan de mecanismos democráticos y de las PASO como una de esas posibilidades. No está dicha la última palabra. Preparan una nueva reunión para el 19 de diciembre. Ajustan detalles, consensuan definiciones y buscan pulir asperezas. No parece una tarea sencilla, pero en eso están.

Saben que el votante K les es imprescindible y exploran estrategias de seducción. Lo primero es no agredir, sino trabajar sobre ejes de diferenciación. Entienden que hay un kirchnerismo blando que busca refugiarse en un otro sitio y hacia ello ponen foco.

A la extensa lista de los que están disponibles para comandar los destinos del país se suma Daniel Scioli.

Incombustible, el ex candidato cristinista va por la unidad del peronismo. Cuando dice unidad, dice todos. Y todos es “todos y todas”. Al menos eso es lo que deja desprender de su discurso siempre impregnado por ondas de amor y paz, que de tan amplio y abierto, permite miles de interpretaciones. Si superó el “síndrome de estocolmo” que supo padecer antes durante y después de las presidenciales es todavía una incógnita.

A apenas horas de la reunión del peronismo ampliado con la suma de siete gobernadores que aseguran renegar de todo lo K, Juan Schiaretti lo recibe a plena selfie.

Si Scioli busca un lugar bajo el sol acercándose al peronismo que reniega de su ex jefa política o, por el contrario,lo que pretende es forzar una “mega-interna” que la incluya no queda del todo claro. Lo único cierto es que él también está listo para presentarse. Mucha foto, mucha cosa, pero, dicen, lo mandaron a la cola.

“Yo tengo mi candidato”, dijo exultante Graciela Camaño, “es Sergio Massa”. El tigrense parece picar en punta en la marca Alternativa Federal pero eso no impide que su plantel se la pase recalculando. Consultada acerca de una eventual candidatura de Roberto Lavagna no le quitó emoción a sus definiciones: “le sobre hilo en el carretel para hacer lo que quiera. Tiene todos los condimentos para hacer atractiva su presencia, porque a su enorme capacidad económica le suma las cualidades políticas”.

Roberto Lavagna vive días intensos. No son pocos los que piensan en él para salir de este atolladero que afecta al peronismo. Esta semana tuvo un almuerzo cegetista.

Parte del sindicalismo más componedor se suma a los que ven en Lavagna a un hombre capaz de “ordenar” el espacio. El ex ministro de economía, el “ candidato ordenador”, se viene reuniendo con menos revuelo desde hace un tiempo con quienes quieren convencerlo de que juegue. No solo un sector de la dirigencia peronista lo mira con cariño. Parte del radicalismo desencantado también lo ha sentado a la mesa.

Sus íntimos sostienen que solo podrá convencerlo un armado amplio y muy inclusivo que sostenga su candidatura. No quiere jugar solo para un sector. Quiere ser prenda de unidad y puede que se lo esté pensando.

A sus 76, la edad le juega tanto a favor como en contra. Con poca chance de renovar un el 23, en el caso de llegar al poder, prestaría inestimables servicios a una posible transición abriendo paso a los que se sueñan presidente y aún tienen tiempo para esperar.

“Hay FMI por cinco años más” aseguró pensando en el pago de intereses que comprometen a quién se hagan cargo del próximo mandato. Si llega, le tocará lidiar con eso.

Convertido en una suerte de “trending topic” del momento político, también es convocado por Bonadío. El juez de los cuadernos quiere que amplíe sus declaraciones en torno a la cartelización de la obra pública frente a más 500 empresarios reunidos en la Cámara de la Construcción, cuando era Ministro de Economía de Néstor Kirchner, una denuncia que le significó ser eyectado del gobierno de manera casi inmediata.

Felipe Solá, quién dejó el FR para arrimarse al calorcito K y eventualmente ir por la poltrona de Rivadavia en el caso de que la jefa política de espacio no se la juegue, fue uno de los primeros en expresar su deseo. Tras él saltaron Daniel Arroyo, Facundo Moyano y Hector Daer entre otros. El corrimiento hacia el espacio que se supone llevará como candidata a CFK fue casi una estampida en los últimos días. El Movimiento Evita, Victoria Donda y Pino Solanas se sumaron a la consigna “ todos contra Macri”, en su versión más extrema.

Lo de Hugo Moyano y familia reconoce más razones de empatía en la desgracia que argumentos de afinidad ideológica. En cualquier caso no parece este sector estar en busca de una un presidenciable ni identidad alguna: con la contundente figura de Cristina basta y sobra.

Nicolás Dujovne se metió a su modo en el tema electoral. Para el ministro, “ la principal causa del riesgo país es el riesgo político frente a las elecciones”. En esto coincide con los que sostienen que el momento más delicado se producirá cuando los datos de la expectativa política empiecen a influir en la economía. Una temporada que se adelanta.

La posibilidad de un retorno al pasado espanta a los inversores y paraliza a los emprendedores. El resto, sobrevive en la adversidad.
N
Lo que hay en curso tampoco alcanza. No basta con ajustar, hay que crecer. Hay que pensar otro país, producir un cambio de paradigmas que nos saque de esta lógica binaria. 
Con Macri “ listo para seguir” y Cristina Fernández competitiva la posibilidad de escaparle a la grieta todavía no se vislumbra.

Hay mucha gente queriendo llegar al poder. Falta explicar, en el caso de lograrlo, que tienen pensado hacer.

  • 24.11.2018
  • Sociedad - Política
  • > COMPARTIR

Últimos Tweets