DUDAS Y CERTEZAS

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Sin tregua de fin de semana.

2018-09-01

Mauricio Macri cierra la semana más difícil de su mandato.  Las turbulencias financieras que llevaron la cotización del  dólar a un comportamiento enloquecido sumergieron al país todo en una situación de  angustia y desconcierto. El movimiento de las variables económicas dejó también en la intemperie un creciente malestar de la  política que se viene cocinando a fuego lento en las entrañas mismas del oficialismo.

El presidente está obligado a ampliar su base,  revisar sus dogmas, a flexibilizar sus preconceptos, a aflojar con el mero voluntarismo.  El curso de los acontecimientos lo dejó expuesto en su vulnerabilidad. El mercado impuso su lógica implacable y sin piedad alguna.  Está compelido a reconstruir la confianza, y a esta altura está claro para todos que no puede hacerlo solo, ni encerrado en la cuestionada mesa chica en la que se tramitan a diario las cuestiones del poder.

No queda mucho tiempo. Ya probó el amargo regusto de las consecuencias de moverse bajo el impulso de su ilusión de  omnipotencia. Todos los consultados coinciden en que la decisión de salir a las redes con el desangelado y contraproducente mensaje del pasado miércoles la tomó impulsado por quién sabe quién y desatendiendo todos los consejos del mismísimo Dujovne. Claro está que no hubo a su alrededor quién quisiera o pudiera disuadirlo de tamaño derrape.

A varias horas del desaguisado que nos hundió en la incertidumbre no parece haber tomado nota de que a las urgentes definiciones que demanda la economía se impone sumar densidad política a su gestión y un mensaje claro a la sociedad que demanda algún tipo de certeza. Es más, hay quienes dicen que se lo vio ofuscado con la línea discursiva de su Ministro del Interior quien impuso una dosis de realismo en una jornada marcada por la negación. Un enojo que expresa su  propia dificultad para comprender qué está pasando al ras del piso.

Mauricio Macri, resiste hacer cambios en su estrecho núcleo de colaboradores. No quiere despegarse de Marcos Peña, sigue reivindicando en los hechos la trilogía de la Jefatura de Gabinete que se completa con Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. Sostiene que lo que  hay que hacer es presentar medidas económicas y que hay un fin de semana para madurarlas. Nada de cambio de hombres por el momento. No está en sus planes.

Rogelio Frigerio dejó entrever, aunque sutilmente,  en su discurso ante el Consejo de las Américas, las diferencias de criterio que sobresaltan la convivencia en los pasillos del Gobierno. Hizo lugar a la existencia de errores propios, lo que otros llaman “mala praxis “y  sugirió que no hay hombres ni instrumentos imprescindibles. Eso, solo eso, disparó el fastidio presidencial. Quién quiera entender que entienda.

Mientras el Jefe de Gabinete negaba en las pantallas el fracaso de la economía,  la vida diaria de los argentinos ardía en las góndolas. Cuando se debatía cómo trasladar a los precios de los alimentos el impacto de un dólar a $32, viene el remezón de una divisa  verde a cercana a $40
Las grandes empresas productoras de alimentos están pasando a los hiper  listas con aumentos del 10 al 15 % en los productos básicos de la canasta sobre el cálculo de un dólar a 28/29 pesos.

Los supermercadistas resisten ante el convencimiento que el impacto sobre el consumo popular del corrimiento de precios será demoledor. Con una caída ya marcada en los niveles de consumo, pase a segundas marcas y un 40% de las facturas ocupadas por productos en oferta,  no quieren perder tickets. Prefieren anteponer la sustentabilidad a la renta a la espera de una señal clara del gobierno que entienden que no puede pasar de los dos o tres primeros días de la próxima semana. Si no llegan en esos plazos perentorios señales claras auguran un escenario de caos y desabastecimiento. Anticipan que este fin de semana la gente saldrá a comprar y cubrirse pero son conscientes que se trata de un atajo de corto plazo, tarde o temprano la estampida cambiaria llegará a los changuitos con un impacto devastador. Con un dólar a 38/40 la economía no resulta viable, aseveran.

Lo que está en juego no es solo la mesa sino también el trabajo de cientos de miles de personas que trabajan en el sector. Este jueves Wal-Mart cerró su mercado en el DOT y otras doce sucursales. Una alarmante señal de los tiempos que corren.

El Ministro del Interior se aplica con denuedo en estas horas a  la construcción del acuerdo con los gobernadores que, confían en su entorno, no está cerrado pero sí encaminado.
Se espera llegar a un número que permita ahorrar unos 100.000 millones. Las provincias se harían cargo de los subsidios al transporte descargando de las cuentas nacionales unos 45.000 millones que se sumarían a los 26.000 del fondo sojero. Se agudiza el ingenio para sumar otros 30.000.

El entendimiento deberá ser presentado en sociedad a más tardar a mediados de septiembre, unas semanas antes de que empiece el tratamiento parlamentario del Presupuesto. Hay buena predisposición, todos son conscientes de lo delicado del momento. No solo los gobernadores sino también los principales referentes del denominado peronismo “racional” se mantienen en contacto directo con Frigerio intentando surfear una situación que de no encontrar cauce entienden los arrastrará a todos. No hay espacio alguno para el chiquitaje electoral.

Recién el lunes se sabrá por dónde viene el ajuste de las cuentas. La obra pública, la postergación del cronograma de baja a las retenciones a la exportación del poroto de soja y la demora en implementar disposiciones de la reforma tributaria están sobre la mesa del muy áspero fin de semana presidencial.

Para todos está claro que haga los que haga el Gobierno, presente lo que presente, no logra regenerar la confianza. Eso hace especialmente complejo el tiempo por venir.
Solo los del Club del Helicóptero se deleitan con el momento.  Gozan sin pudor ni remilgo alguno con la profundización del deterioro. Fundamentalistas del “cuanto peor mejor” disfrutan sin ponderar el tremendo sufrimiento social  que esta debacle esta bajando sobre la inmensa mayoría de los argentinos.

Entretanto las usinas políticas del oficialismo y los espacios sensatos de la oposición no descansan. Hay quienes advierten que no habrá tregua de fin de semana y que alguna novedad fuerte sacudirá entre sábado y domingo.

Los principales referentes de Cambiemos y  la mesa política de los lunes que integran Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Rogelio Frigerio y Emilio Monzó entre otros permanece en estado de vigilia permanente.

El paso de las horas juega en contra.  Los tiempos de la economía imponen su vértigo a los postergados debates de la política.

  • 01.09.2018
  • Sociedad - Política
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