DUDAS Y CERTEZAS

  • > COMPARTIR

Palabras brutales y un silencio calculado.

2018-07-07

Hablemos con propiedad. Una cosa es una propina o una changa, y otra muy distinta una coima. Las ocurrentes intervenciones mediáticas de Elisa Carrió aportaron un poco cotillón político a una semana que corrió desesperada y desesperante.

El aporte de la inefable arquitecta de la estructura de Cambiemos convocando a paliar las penurias sociales de la hora dejando caer propinas de los monederos de las clase media desalienta y humilla. Evoca la espantosa figura de las migas y sobras que desbordan de las mesas de la abundancia. Una suerte de “teoría del derrame” pero de entrecasa.

Que se convoque a sostener con changas y gestos de paternalismo solidario a los que hacen equilibrio para no caerse del sistema no puede menos que enojar.

Elisa Carrió no es una monja laica, no es parte del voluntariado de una ONG, es una referente política insoslayable, parte del engranaje del poder. Ella misma se jacta de contar con el respeto presidencial, dice ser escuchada y tenida en cuenta en la cada vez más cerrada intimidad macrista. Sus declaraciones de esta semana no ayudan. Dan de comer a las fieras. Refuerzan todos los prejuicios. Confirman los peores sesgos. Ofenden.

De la incontinencia verbal a un acto fallido de colección, como si nada. Sus dislates a repetición entretienen pero no contribuyen.

La changa es un trabajo de baja calidad, un recurso digno pero menor, de escasa monta. Un atajo para escaparle al borde. La changa alude a lo útil, pero también a lo informal, a lo precario, a esa economía en negro de la que se quiere salir.

La propina va en el mismo sentido, pasó de ser el incentivo o gratificación para premiar por un servicio bien prestado a un bono compensatorio de sueldos misérrimos o inexistentes. Termina convalidando el negreo.

De las coimas mejor no hablar, todo el mundo sabe lo que significan. No son tiempos para andar dejando el inconsciente a la intemperie. Admitir un acto fallido lejos de exculparte, te hunde. Los dirigentes políticos no están para pregonar la caridad sino para asegurar la equidad y la justicia.

Como si con lo de la semana no alcanzara, Lilita redobló la apuesta. Recargada, en un Foro de Empresarios en Entre Ríos, se cargó a los radicales. Entre irónica y divertida dijo que la coalición de gobierno está asegurada ya que a los correligionarios van a hacer “lo que yo diga”. Por si no alcanzara, enmarcó la situación en una suerte de castigo al partido por su misoginia: “nos mandaban a las convenciones a servir empanadas y ahora los manejo yo desde afuera”.

La respuesta del partido fue inmediata. El comunicado, que pretende ser formal, dice que la “frivolidad discursiva” de Carrió alimenta de manera peligrosa a la oposición y con mucha elegancia le piden que la corte con el “stand up”. El párrafo final es demoledor: “Que nos diga Carrió cuanto aporta hoy a Cambiemos y a las políticas del Gobierno nacional....seguramente menos que las propinas que deja. En @Equipo-Cornejo, el gobernador de Mendoza y jefe del radicalismo fue más allá “la respuesta no puede ser “ya sabemos como es Carrió. Macri agradecido.

Tampoco estuvo afortunada con sus declaraciones Gabriela Michetti. El tema del aborto ha metido a muchos en un berenjenal.

La vicepresidente, que milita en el bando de los pañuelos celestes, dijo sin hesitar, que no está de acuerdo con permitir el aborto ni siquiera en el caso de una constatada violación, una causal consagrada desde hace más de cien años en nuestra legislación penal.

Superando todo lo que de ella se esperaba se despachó. “El aborto está ligado a una sociedad que piensa solo en el deseo particular y en su propio ombligo” dijo, y con respecto al caso de violación entró en declaraciones revulsivas: “No hubiera permitido que una mujer pueda abortar un embarazo producto de una violación...lo podés dar en adopción, ver que te pasa con el embarazo, trabajar con psicólogo, no sé”

Para la mujer que preside el Senado de la Nación, el embarazo producto de una violación es un drama pero…”hay tantos dramas en la vida que uno no puede solucionar que no me parece que porque exista ese drama, digamos que a uno se le terminó la vida. O sea, podés dar en adopción el bebé y no te pasa nada… Hay personas que viven cosas muchísimo más dramáticas y nos las pueden solucionar y se las tienen que bancar”.

Para la vice la cuestión es simple: “a bancar mi amor”.

Federico Pinedo, más pragmático, propone resolver la situación monetizando. Su proyecto hace ancla en una premisa: “El Estado se hace cargo”, o sea, te banca. Si quedás embarazada de manera no intencional, por accidente, por distracción o por lo que sea, te anotas en un programa y el Estado te soluciona todo. No solo te sostiene económica y emocionalmente durante el embarazo sino que, además, se hace cargo de mediar en la adopción. O sea: te subsidia de punta a punta. Treinta y nueve semanas y media.

Sostener que se está en contra de la despenalización desde el argumento extremo de que “el que aborta mata”, implica, para los que tienen una responsabilidad legislativa, una flagrante contradicción. Gaby Michetti no hizo más que hacerse cargo cruda y brutalmente de dilema.

A veces es mejor callar, dejar, al menos por un rato, de participar. Llamarse a silencio suele ser un recurso de la clase política. En boca cerrada no entran moscas.

La que parece tener claro este concepto es Cristina Fernández, quién permanece guardada. Desaparecida del espacio público y consciente de que permanecer en silencio le suma, sigue estando en el eje de todos los debates. No solo ya decidió qué va a votar a favor del aborto legal y seguro, dándose un permiso del que no gozó durante su mandato, sino también es consciente de que el macrismo la sigue necesitando vivita y tuiteando.

La figura de la ex presidente tiene a todos atrapados en una dificultad. Todos son conscientes de que están en un brete.

  • 07.07.2018
  • Sociedad - Política
  • > COMPARTIR

Últimos Tweets