DUDAS Y CERTEZAS

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Macri lo hizo.

2019-10-28

Alberto Fernández es el nuevo presidente electo de los argentinos. Ganó en elecciones libres y se impuso legítimamente en primera vuelta. No fue magia. La incapacidad de Macri para conducir un proceso político y económico extremadamente complejo nos trajo hasta aquí. Macri lo hizo. Nos colocó de regreso en el pasado reciente, sin escalas. Su dificultad para comprender la realidad y obrar en consecuencia logró lo impensado hasta hace apenas unos meses: unir al peronismo.

Fuerzas disímiles y contrapuestas, enemigos íntimos, actores políticos distanciados por irreconciliables diferencias lograron aglutinarse animados por un declarado objetivo: sacar a Macri del gobierno. Lo lograron, fueron exitosos en el empeño y hoy estamos ante esta nueva realidad.

Pero la noche electoral deparó sorpresas. Ninguna encuesta, boca de urna, ni mesa testigo, logró anticipar la novedad que la arremetida de los datos oficiales impuso desde el vamos y que se llevó puesta la diferencia de entre 18 y 23 puntos que en el Frente de Todos se aprestaba a festejar.

La distancia que separaba a los dos principales oponentes se acortó dramáticamente.

De los arrasadores 17 puntos que lo despegaron de manera exponencial en las PASO a los solo 7 del domingo en que cambió la historia. No le alcanzó a Macri para llegar al balotaje, pero seguramente incidirán en la transición que depara un tiempo de dramáticos sobresaltos.

Resulta difícil desentrañar la razones que permiten a Mauricio Macri sumar casi 8 puntos sobre el resultado de las primarias reteniendo un milagroso 40% del electorado cuando se encamina al final de su presidencia dejando al país atrapado en los peores indicadores sociales y económicos en décadas.

Difícil entender este brusco estrechamiento sin considerar el valioso aporte que parece haberle hecho el mismísimo Alberto Fernández cuando, en un giro que ganó intensidad con el correr de los días, fue abandonando la cuidada moderación que le permitió juntar la voluntad de sindicalistas, empresarios y gobernadores para mutar hacia un estilo más radicalizado y cristinista.

“Cristina y yo somos lo mismo”, dijo en La Pampa a apenas horas de un segundo debate presidencial que lo mostró jugando fuerte a la confrontación mientras Macri tensaba a su modo la estrategia de la grieta.

La tensión que trasuntaron ese domingo, los detalles de un enfrentamiento fuera de la escena mediática y una seguidilla de declaraciones que lo mostraban a Fernández yendo y viniendo del que se presentó embelesando en el MALBA al círculo rojo al que promete pagar la deuda social con los intereses de las leliqs hicieron el resto.

Ambos volvieron a coincidir en una estrategia de campaña que apostó a la polarización extrema. Jugaron filosamente con los fantasmas del pasado. A Macri, montado en el vértigo de la marcha del #sisepuede la dinámica le rindió. En las vísperas de Halloween revolear brujas, miedos y esperpentos le permitió surfear la derrota fortalecido. No le alcanzó para darla vuelta pero los números finales arrojan algunos beneficios.

Un mayor equilibrio de fuerzas parlamentarias, sin la hegemonía que se temía, y con una oposición con base como para recomponerse sostenida por no menos del cuarenta por ciento del electorado marcan un aceptable punto de partida, considerando que hablamos de una derrota. Con los votos de las terceras fuerzas licuados se consolida un escenario de tensión bipolar.

Los discursos que cerraron la jornada electoral no lograron despejar las incógnitas que subsisten.

Mauricio Macri y Alberto Fernández prometieron reunirse para comenzar el delicado tiempo de la transición. Cristina Fernández le pidió encendida a Macri que se haga cargo de tomar las medidas económicas y financieras que correspondan y que gobierne hasta el último día prescindiendo de las decisiones del presidente electo. No hay disposición a tomar de manera consensuado o conjunta medidas que necesariamente serán odiosas.

No hubo anuncios que permitan aún comprender lo que se viene. Alberto Fernández habló de una nueva lógica, de un nuevo orden sin entrar en detalles. “Construir la argentina igualitaria y solidaria. Ese es mi compromiso. Ojalá que sean capaces de entender. Vamos a hacer la argentina que nos merecemos. El gobierno volvió a manos de la gente, a manos de los argentinos”, dijo.

Las palabras de Alberto no logran todavía precisar qué lugar tiene previsto para los millones de argentinos que, contradiciendo toda la lógica electoral, volvieron a votar a un presidente que condujo al país a una de las peores crisis económicas de que tengamos memoria. Cuando aflojen las emociones del festejo y se aplaquen consignas y celebraciones llegará el tiempo de pensar en estas cuestiones. Es de esperar que sea mas temprano que tarde.

  • 28.10.2019
  • Sociedad - Política
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