DUDAS Y CERTEZAS

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Macri: entre la misa y la procesión.

2019-04-20

La semana corrió breve e intensa y encontró a Mauricio Macri lidiando con sus contradicciones. El apóstol del #nohayotrocamino se vio obligado a cajonear su catecismo y "tragarse el sapo" de congelar precios y aplanar tarifas.

Apremiado por sus aliados y por la insoslayable situación en la que pedalean la diaria sus propios votantes —la clase media laburante sobre la que la crisis golpea duro—, tuvo que bajar sin convicciones las banderas a las que se venía aferrado contra viento y marea.

La expresión del Presidente en el videíto durambarbista fue mucho más que elocuente, pálido y demudado, habló de buscar alivio. Alivio alude a paliativos, a analgésicos, a algo que mitigue dolores y padecimientos. Solo a eso.

La batalla contra la inflación, esa gravísima enfermedad que nos está matando, es infinitamente más larga, difícil y compleja que los sobresaltos que nos propina el tiempo electoral. Ahora sabemos que, en el mejor de los casos, nos llevará años salir del atolladero, palabra oficial.

El jefe de Estado, abatido, aseguró que no se rinde pero lució sin fuerza, poco expresivo. El mandatario, que se mostró firme e inflexible en la apertura de las sesiones del Congreso y se manifestó "caliente" frente a sus funcionarios, esta vez no apareció. Es lo que se dejó ver.

La sensibilidad presidencial frente a los padecimientos de la mayoría no solo se activó por el demoledor 4,7% que arrojó el índice de la inflación en marzo. Otros números maléficos encendieron la alarma del oficialismo. La encuesta de Isonomía, una consultora que suele trabajar para el Gobierno, ubica a Cristina Fernández de Kirchner ganando en un eventual ballotage por 9 puntos. El trabajo se concentra en los indecisos, un 20%, y en este punto las cosas se complican aún más para Macri. En una segunda vuelta, tanto entre los votantes de Sergio Massa como los de Juan Manuel Urtubey, crece la intención de voto a CFK.

El único que retendría votos para Macri es el sector de los que votarían a Roberto Lavagna en primera vuelta, pero en un porcentaje ínfimo que no haría posible remontar lo perdido.Esta es la dramática foto del momento que precipitó el curso de los acontecimientos.

En este escenario, los datos de la política atraviesan de manera perversa a la economía. La incertidumbre electoral sumada a las idas y vueltas del oficialismo tiene inmediata repercusión en los datos macroeconómicos. A horas del lanzamiento del "Plan Octubre, Alivio, Llegar", o como quiera llamársele, los mercados respondieron implacables.

En un jueves, que de Santo no tuvo nada, el riesgo país trepó a 854 puntos básicos —el más alto en los últimos cinco años— y las acciones de las empresas argentinas cayeron un 8% en la Bolsa de Nueva York. Especialmente golpeados, los bancos y las empresas energéticas.

No hay caso, ni aún en Semana Santa, se puede estar al mismo tiempo en la misa y en la procesión. Si la lista de los 60 productos "esenciales" que aparecerá este lunes en las góndolas tendrá precios efectivamente cuidados, o si, como algunos aseguran, ya cargará de arranque el ajuste de los próximos meses, es todavía una incógnita. Si esto último ocurre, nos encontraremos con que el remedio es peor que la enfermedad.

La primera quincena de abril ya acumula para el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) incrementos que no auguran una buena noticia. La inflación núcleo de marzo, que no incluye precios regulados ni tarifas, fue del 4,6%, un dato que mete miedo. Lo conversado con empresas productoras de alimentos y supermercadistas no aclara si los precios quedarán fijos en los primeros días de abril o si fueron atropelladamente "recalentados" entre el Domingo de Ramos y el intenso miércoles pascual.

Nada garantiza que lo que las compañías y los productores dejan de ganar en los congelados no se compensará con aumentos recargados en los que productos que escaparon del freezer gubernamental. En ese caso: "Agarrate Catalina".

El listado en cuestión no incluye frutas, ni verduras, ni legumbres, ni quesos. La oferta de carnes es atractiva pero el volumen que se pone en el mostrador es insuficiente. En el supuesto caso de que estuviera territorialmente bien distribuido el acceso a los codiciados cortes de asado, matambre y vacío, solo aseguraría unos pocos gramos por habitante y por día.

Si vamos a hablar de alimentos "esenciales", la nómina deja mucho que desear.Muchas variedades de yogurt y algunas de vinos, pero de papas, zanahorias, naranjas o mandarinas, ni hablar. Pollo y pescados: ausentes con aviso.

Todo se sostiene en un "pacto de caballeros". De eso se trata. Eso se dijo. Y ya se sabe, entre caballeros: "Lo cortés no necesariamente quita lo caliente".

Tampoco la oferta de Procrear aparece suficiente. Se anunciaron 10 mil créditos para primera vivienda con un subsidio no reembolsable del 20% que aportará el Estado tomando dinero del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses). La sábana es inevitablemente corta. Hay que quitar a unos para dar a otros. A pocas horas del anuncio, la avalancha de los interesados desbordó ampliamente la oferta. De efectivizarse la toma de créditos, recién los beneficiarios verán la luz en octubre, justo sobre el filo de las urnas.

Es difícil saber qué alcances tendrá el prometido "alivio" que auspicia el equipo gubernamental. No puede predecirse si la gente alcanzará a gozar de los beneficios que se pretende comunicar. Mucho más complicado aún es calcular cómo influirán estos anuncios en el ánimo electoral. En cuanto a los efectos de la retención de precios y tarifas en el primer día del séptimo mes, no parece ser un tema en el que se esté pensando. Lo importante es llegar. A octubre, claro.

Abrumado por las malas nuevas, Mauricio Macri espera la llegada del sábado de gloria en Potrerillo de Larreta. Entre los suyos, algunos ya barajan implementar el "Plan V".

Sumergidos de un agobiante día a día, el común de los argentinos nos ajustamos a una visión tan angustiante como cortoplacista de la vida. Vibramos como nunca antes en un presente absoluto. Resignificamos una nueva y contrapuesta versión del "es aquí y es ahora", una consigna con la que supo fatigar Mauricio Macri, cuando lo dominaba ese desbordante optimismo que le impidió ver cuán compleja puede ser la realidad.

Sin tregua de Semana Santa, nos condolemos en el eterno Vía Crucis en el que nos toca vivir.

  • 20.04.2019
  • Sociedad - Política
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