DUDAS Y CERTEZAS

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Más de lo que se esperaba.

2018-12-02

Terminó una semana diferente. Tras la feroz refriega por el Boca-River, que expuso con crudeza nuestros peores sesgos y nos dejó el amargo regusto de la frustración, llegó el G20.

La mega cumbre mundial nos sumergió en una suerte de limbo, una pausa en la ciudad de la furia. Al menos por unas horas los planetas parecieron alinearse y todo salió como se deseaba.
No fue magia. Trabajo sostenido y planificada organización permitieron un ámbito de encuentro relajado y seguro para los líderes del mundo. Lo hicimos posible.

Contra todos los pronósticos, la reunión cursó en paz. No es poca cosa. Una marcha multitudinaria ocupó la calles manifestando sus diferencias sin desbordes ni violencia.
Las organizaciones políticas y sociales acordaron reglas del juego y las respetaron a rajatabla. Los que quisieron protestar lo hicieron. Los que pretendían perturbar fueron rápidamente neutralizados.

Siguiendo los consejos de Patricia Bullrich, muchos se fueron de la ciudad y otros tantos salieron a pasear por las calles blindadas por la parafernalia de la seguridad. No hubo fastidios ni perturbaciones.

Mientras París ardía, Emmanuel y Brigitte Macron visitaban librerías y se sacaban selfies por las callecitas de Buenos Aires rompiendo con despreocupación el protocolo que se pretendía estricto, y desafiando la parafernalia de los aparatos de seguridad.

Los hombres y mujeres más poderosos del planeta se sentaron a una mesa común. De eso se trataba: de habilitar un espacio de diálogo entre los máximos responsables de la gobernanza global. Macri lo puso en palabras en el discurso de apertura: la interlocución en el más alto nivel ayuda en las pequeñas cosas.

Gestos, miradas y momentos alimentaron el análisis y los comentarios. Los más mínimos detalles cuentan en este tipo de encuentros. Mucha tela para cortar. Calidez y glamour hicieron su aporte.

El Presidente presentó sus desafíos: favorecer el encuentro, ser artífice de consensos, jugar a fondo el rol de mediador amigable (honest broker). Una tarea de la que salió airoso. Todos coincidieron en ese punto.

Instalar en la agenda global, alterada por tensiones extremas, algunos temas propios también fue parte de los logros. Posicionarse de manera clara a favor del multilateralismo y sostener diecisiete bilaterales, un desafío cumplido.

Hubo momentos de tensión y sobresalto. Las declaraciones en la media mañana del viernes de la vocera de Trump sumó al vocabulario una palabra maldita: “predatoria” . Según Sara Huckabee Sanders, en el encuentro bilateral los mandatarios coincidieron en que calificar como “predatoria” la política comercial China.

Mucho elogio, mucho reconocimiento, mucho alarde de amistad y familia, pero Trump logró meter a Macri en un incómodo brete cuando el G20 apenas empezaba. Se trabajó de manera fatigante para enmendar el daño.

“Argentina no ve la presencia de inversiones China como una amenaza, sino como una oportunidad de trabajo y desarrollo para todos los argentinos”, concluyó Mauricio Macri surfeando sobre la más sensible de todas las cuestiones. “EEUU es el principal inversor extranjero en la Argentina.Tenemos una excelente relación tanto con EEUU como con los chinos. Nos plantearon que uno iba a tener que elegir y no es así. La Argentina ha demostrado de que somos capaces de tener buenas relaciones con todos los países. El mundo hoy nos dió un lugar”, concluyó.

La visión sobre las reglas a respetar en el comercio mundial y la posición en torno al cambio climático, los asuntos más difíciles.

Los puntos de acuerdo sobre el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo, un futuro alimentario sostenible y el tema de género, aportan densidad al comunicado final. El tema del cambio climático y la cuestión inmigratoria, una clara condena frente al terrorismo en todas sus formas acortan otras diferencias.

Una plataforma de consensos para seguir tratando los temas más difíciles, los que aún siguen trabados: la guerra comercial entre EEUU y China, y la cerrada posición de Trump frente al cambio climático.

Máxima visibilidad para la Argentina, cuidada organización y, tras frenéticas negociaciones y un trabajoso consenso, la firma de un documento final de 31 puntos. Mucho más de lo que se esperaba.

  • 02.12.2018
  • Sociedad - Política
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