DUDAS Y CERTEZAS

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Los hombres que sabían demasiado.

2018-08-19

La segunda temporada de la precuela del momento  tuvo esta semana un personaje clave: Claudio Uberti. Inspirado por esa potencia mortífera que insufla siempre el resentimiento macerado durante años de rumiar el silencio, no solo aportó una impactante cantidad de datos que confirman el incesante trasiego de bolsos y valijas, su acopio en bóvedas e impensados escondites, sino que además introdujo en el relato un elemento nuevo y grotesco: la utilización de la violencia física como humillante correctivo a funcionarios y subordinados.

Uberti puso en acto, dió carnadura  moral a un “mito urbano” que circulaba desde los primeros años de la era K: que Néstor era afecto al chirlo, a la paliza, a la bofetada.

Un repertorio de  recursos que incluía empujones, cachetazos, piñas y patadas en el trasero a los que contradecían o perturbaban sus delirios de poder. También confirmó lo que  no costaba tanto imaginar, que el ex presidente despreciaba los pesos y solo esperaba cargamentos de euros o billete verde, revoleando entre insultos los envíos que llegaban en la vapuleada moneda nacional.

El ex titular del OCOVVI y, virtual embajador en las sombras frente a la bolivariana República de Venezuela, nos puso en las puertas de la alcoba presidencial. Describió las rutinas y lugares más íntimos, husmeó en  los pasadizos secretos de la más burda trama de corrupción hasta ahora conocida. El libreto sumó en la escena a CFK deambulando en pijama entre los suculentos bagayos e inspiró a otras almas en pena que deambulan en estos días por la alcaldía de Comodoro Py.

El caso de Martín Larraburu, secretario de el ex Jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina, quien, a sus treinta cinco, vino a conocer las penurias de pasar a una temporada en la sombra, munido de por dos pen drive que, no contienen la minuciosa diligencia de los cuadernos,  pero lo complican. Aleccionado por el lanzallamas de Uberti, se suma a los colaboradores que al verse imputados colaboran y abre una nueva puerta a la investigación: la que lleva a La Cámpora.

Cuando menos se lo esperaba son convocados a entran en escena Josecito  Ottavis y Andrés “el cuervo” Larroque. Según Larraburu el solo era un pasamanos. La tarasca era para “los pibes”. A Ottavis,  tan afecto al cotilleo de la farándula, se le cumple un sueño entra en el reality. No interpretará a Berlín en esta saga, pero puede que le toque un papel interesante.
El desasosiego que tiene en vilo a los empresarios más poderosos de la Argentina parece no haber alcanzado a los senadores que siguen mirando otra película. Resguardados en sus poltronas no se han manifestado, al menos por ahora, dispuestos a abandonar su “zona de confort”. Pensando en quién sabe qué chiquitaje consolidan el convencimiento de que habitan en un aguantadero.

En un episodio escandaloso que rebaja a la política como nunca antes, no prestaron quórum a la sesión que debía considerar el allanamiento a los domicilios de CFK. A plena conciencia están obstruyendo la ejecución pedida de prueba solicitada por la Justicia. Dan pena y pavor.
La degradante jornada del miércoles tiene también un efecto detersivo sobre la pretendida cohesión del peronismo federal, racional o como quiera llamársele, en orden a presentar un propuesta electoral alternativa  para 2019. De las fuerzas comandadas por el hiperactivo Miguel Angel Pichetto solo ocho legisladores bajaron al recinto, el resto prefirió proteger a la jefa.

Atacados por el “síndrome de estocolmo” en su versión más virulenta decidieron  inmolarse en el altar de la autopreservación. Pretenden la cura en salud pero el malsano espíritu de cuerpo amenaza esta vez con llevarlos puesto. Ahora recalculan sesionar el próximo miércoles. Tarde para enmendar.

La clase política parece no comprender la profundidad del abismo frente al que los coloca la investigación en curso. Se refugian en el silencio. No quieren ser parte activa en “la conversación” De la primera línea del PJ salvo Juan Manuel Urtubey, que se devoró en un fin de semana la primera y única temporada  de “El mecanismo”, nadie salió a hablar. Convencido de que la trama local es mucho más compleja y explosiva que la del “Lava Jato”, el gobernador salteño intensificó su exposición pública en orden a una candidatura presidencial por la que ya está decidido a dar batalla.

Menos acostumbrados a la adversidad de los calabozos, los empresarios huelen con anticipación el peligro y actúan en consecuencia.

El caso de Gabriel Romero, titular de Emepa, quién a la hora de declarar,  introduce otra sorprendente novedad: el “decreto-delivery”. Admite que pagó U$D 600.000 por el decreto que en 2010 renovó la concesión de las explotación de las obras para la navegación de la hidrovía del Río Paraná. La Justicia puede conectar de manera fehaciente un pago asentado en los cuadernos con una medida concreta de gobierno.  CFK entre en cuadro poniendo el gancho.
Como en “Casa de Papel” parece que los últimos testimonios avanzan sobre el momento en que empezó a pesar fuerte la era del matriarcado.

Sobre el filo del fin de semana empiezan a trascender detalles de la declaración de Juan Chediack, al que ya muchos señalan como el tercer arrepentido clave. Si Aldo Roggio abrió detalles de la trama de recaudación  en las empresas de transporte habilitando nuevos caminos a la ya ardua tarea de la justicia, el ex titular de la CAC no solo complicaría aún mucho más la situación de la ex presidente sino que abrió con su testimonio una de las puertas más oscuras, la que lleva a las cuevas y financieras que fueron parte del enjuague. Más de una decena de hombres de negocios se preparan para el inminente paso por Comodoro Py. El financista Ernesto Clarens, estrechamente vinculado a los Kirchner ya acordó entrar en el club de los arrepentidos y se predispone a desembuchar.

El curso de los acontecimientos se acelera de manera exponencial, no solo se abren nuevos cursos de investigación de manera radial sino que la información que aportan los imputados y testigos fluye imparable, no da respiro.

La ruta de la recaudación en las empresas de transporte ganó impulso este viernes al ordenarse la detención de Juan Pablo Schiavi, Secretario de Transporte de la nación y de Néstor Otero, el mandamás de la Terminal de Ómnibus de Retiro. Lo aportado por Aldo Roggio oxigenó este tramo de la investigación.

Cómo afectará esto a todo el sistema político no parece estar todavía en la agenda. Tampoco el demoledor impacto que sobre la economía tendrán estas constataciones. Los principales referentes del presente político se han recluido en la perplejidad y el silencio.
En el gobierno se reconocen que la causa que baja como lava ardiente tendrá un fuerte impacto negativo en las inversiones. Los grandes bancos internacionales no distinguen entre personas jurídicas y personas físicas a la hora de cortar la financiación de las empresas que transgreden los estándares de las buenas prácticas.

Los seis corredores viales  que que ganaron las licitaciones bajo el formato de la Participación Pública Privada ( PPP) tienen ya los créditos cortados. En economía se trabaja contrarreloj  para resolver dentro del marco de lo legal que las empresas comprometidas puedan seguir funcionando. Solo en el ámbito de la construcción están en juego 150.000 puestos de trabajo.
Ya sobre la media tarde del viernes estalla CFK.  Reaparece fatigando TW. En un posteo titulado “Sobre pijamas, dormitorios y decretos en la Argentina macrista arrepentida” la emprende contra el empresario Gabriel Romero a quién desafía a contar a cómo, a quién y cómo pagó los U$D 600.000 que la eyectaron del silencio.  También denuncia un al Juez Bonadío y al Fiscal Stornelli de hacer un manejo extorsivo y escandaloso de la figura del arrepentido.

Como ocurre en “Casa de Papel”, la atrapante serie española,  hay quienes atribuyen a la banda de delincuentes una suerte de justificación moral. El caso del dirigente de la CTEP Juan Grabois, quien si bien dijo estar convencido de que un hubo un nivel de corrupción altísimo  acompañó a Cristina a los Tribunales porque cree que si destruyen esa fuerza política la Argentina va a ser un país peor.

Sin ánimo de spoilear la la primera temporada de la historia que recreó el “ Bella Ciao”, la inmensa mayoría espera para causa de los cuadernos otro  tipo de final.

  • 19.08.2018
  • Sociedad - Política
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