DUDAS Y CERTEZAS

  • > COMPARTIR

La mancha venenosa.

2019-09-21

Origami y corte de boleta. Es lo que se lleva. Son muchos los candidatos de Juntos por el Cambio que juegan a esconder a Mauricio en la papeleta. Nadie lo quiere ahora en la selfie. Pliegue va, pliegue viene o tijeretazo y ablación. Son estrategias de campaña. No está claro que rindan.

Algunos intendentes del conurbano bonaerense, acostados por el tsunami del 11/A salieron con los tapones de punta a hacer docencia electoral. Es el caso de Néstor Grindetti, el alcalde de Lanús, quien levantó un video oficial desde el municipio con una consigna que no admite doble lectura: “Cuidá tu voto, cortá boleta”. Todo legal. Quien quiera oir, que oiga.

El delivery de papeletas es parte del folklore electoral bonaerense. Un sobrecito transparente bajo cada puerta con todas las combinetas posibles. Eso sí, en ninguna de ellas falta el tramo del que diseña y paga la repartija, el jefe comunal que va por la reelección. Solo se trata de ganar, de retener territorio, de sobrevivir a la tierra arrasada que auguran los números de octubre.

Si estos artilugios suman o restan está todavía por verse. Hay quienes ya perciben que el “votá el proyecto de país que quieras, pero elegime a mí para tu barrio” puede funcionar como un boomerang. No pega bien en los que entienden que lo que está en juego no es el proyecto personal de tal o cual dirigente sino una idea de país. Los que entienden que se dirime un rumbo entre república o populismo.

Los muy conocedores de estas conductas amañadas sostienen que el 27 de octubre la gente va a elegir Presidente y que el corte de boleta va a ser muy bajo. La gente tiene la mente puesta en parar la olla, las cloacas pueden esperar. El escenario de lo que está en juego es demasiado extremo como para andar aplicando tanta sofisticación.

Sin reparar en estos tejes y manejes, Macri insiste. El #SiSePuede es la consigna de la hora. Metido en el traje de candidato sale a desafiar a los que lo pretenden lejos, a los que lo esquivan como quien juega a la mancha venenosa.

En un cambio drástico de su formato de campaña, Mauricio Macri y los suyos apuestan a la “cercanía”. La idea es estar entre la gente, ponerle el cuerpo a la campaña. Menos redes, mas tierra en los zapatos. Menos likes, mas amor.

Habiendo expiado culpas y pecados en el contundente cilicio que le aplicó el Obispo de Salta Monseñor Cargnello, Mauricio Macri parece haber renovado su devoción por la Virgen del Milagro. Arropado en el fervor de los peregrinos se lanzó con todo al nuevo tramo de la campaña dispuesto a darla vuelta. No parece fácil pero él se tiene fe.

La convocatoria la hizo el mismísimo Presidente desde sus cuentas de Twitter e Instagram. “Quiero invitarte a hacer algo poderoso(...) Te invito a traer a La Marcha a tus amigos ¿Tenés un auto o una camioneta? Compartilos para que vengan más” . La cita es en las Barrancas de Belgrano el sábado 28 a las 17hs. De bondis y choripanes ni hablar.

Treinta marchas en 30 días. Una movilización diaria con la presencia del Jefe de Estado. Todos los días en un lugar diferente con la gente en la calle.

Otra vez los “focus group” señalan un camino. La bajada de línea indica que el 30 por ciento que votó “sí o sí” a cambiemos quiere que le den un rol, que los movilicen, que los motiven a militar para “darla vuelta”. Se busca generar ámbitos de encuentro, de participación.

La idea sale del búnker de Marcos Peña. Es el Jefe de Gabinete el que sigue fogoneando los ánimos presidenciales. Lo alienta a ir en busca de un milagro.

Miguel Ángel Pichetto se cuenta entre los más dispuestos a seguir presentando batalla.

El Senador sostiene que la del 27 será otra elección. Desde su mirada el escenario ha cambiado. Lejos de suponer que las cartas ya están echadas, el rionegrino está convencido que hay elementos para suponer que llegar al balotaje es posible. Siente que se tiene un compromiso irrenunciable con los 8.200.000 votantes que acompañaron a su fórmula en las paso, que no es tiempo de bajar la guardia.

Pichetto incluye en su análisis la idea de que las PASO funcionaron en el candente mapa de la provincia de Buenos Aires como una suerte de “Ley de Lemas” para el peronismo y que resuelta la interna que enfrenta a los sectores más ortodoxos del peronismo con los candidatos de La Cámpora, puede haber corrimiento de votos hacia Juntos para el Cambio. Optimismo en estado quimicamente puro.

En el oficicialismo, no obstante, no todos parecen estar en la misma frecuencia. En la mesa chica de la Gobernadora pesa un concepto más desalentador. El escenario electoral se movió poco desde las primarias y, llegado el caso, se profundizó levemente la diferencia a favor del Frente de Todos. Eso es lo que están viendo.

María Eugenia Vidal sale a la campaña más liviana, más relajada. Ya absorbió el duro golpe de la elección y ahora se deja llevar. Habiendo perdido como perdió solo le queda algo por ganar. Eso es, al menos, lo que sostiene sus allegados. Camina las calles y los barrios sin agenda de inauguraciones ni gestión, busca el contacto cuerpo a cuerpo con la gente. No la pasa mal. Ell clima de tensión aflojo en la calle luego de las primarias, ahora puede circular sin sobresaltos.

Mariú no cree en los Reyes Magos. Su foco está puesto ahora en sostener un número de intendentes y legisladores aceptable. Su objetivo es equilibrar poder en la pcia de Buenos Aires.

El próximo miércoles se mostrará con Macri inaugurando el Metrobus de Florencio Varela. Es la primera vez que se los verá juntos desde el bajón de agosto. Puede que coincidan en alguna de las marchas que se agendará en la Provincia. No mucho más. Ni tan cerca que queme, ni tan lejos que enfríe.

Si se repiten los números de agosto, el oficialismo provincial perderá 20 de los 69 intendentes. Conservará 40 diputados sobre 99 y la mitad de los senadores. Lo que queda del día.

Después de la debacle cada cual atiende su juego. El de Vidal apunta a dejar un legado desde el cual retomar tu futuro. No está dispuesta irse de la vida política. Demasiado joven para dejar morir sus sueños. Ella llegó hasta aquí dispuesta a quedarse. Se piensa recomponiendo el espacio con lo que quede de su generación. Horacio Rodríguez Larreta, Martín Lousteau, Rogelio Frigerio e incluso Margarita Stolbizer están en sus oraciones.

Los más jugados sostienen que la batalla es aquí y ahora. No creen que el resultado esté definido. Dicen es tiempo de arriesgar a todo o nada. Aseguran que si en octubre se ratifican los resultados de agosto lo que viene es un escenario de conflictividad social y política, de lucha por el reparto de poder.

Los que la pelean desde este convencimiento aseguran que el kirchnerismo duro permanece agazapado, que más temprano que tarde hará sentir su presencia, que vienen por todo y que ese “todo” incluye la reforma de la Constitución. Les resulta inquietante el “espíritu bolivariano” que dicen anima el esquema diplomático que ya transita Alberto Fernández al que catalogan como una suerte de “pulmotor” para el chavismo que nos condenará al aislamiento.

Lejos de ver a Cristina retirándose a un confortable segundo plano, la piensan omnipresente en el ejercicio del poder. Es más, hay quienes no logran imaginar a CFK el 1 de marzo cediendo la palabra a Alberto Fernández en la apertura de las Sesiones Ordinarias.

En algo todos coinciden: lo que tenemos por delante, gane quien gane las elecciones, es un tiempo muy difícil. No hay un solo indicador que permita alentar esperanzas.

Sin consenso, sin acuerdos básico y sin sacrificios que todos estemos dispuestos a aceptar y compartir no hay chance alguna de salir adelante. El optimismo meramente voluntarista es una trampa peligrosa que solo conduce a más y más frustración. Hay que tenerlo claro. Hay mucho túnel por delante hasta encontrar un punto de luz.

  • 21.09.2019
  • Sociedad - Política
  • > COMPARTIR

Últimos Tweets