DUDAS Y CERTEZAS

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Hay grieta para rato.

2018-09-15

Esta semana Lilita se hizo los rulos. Inefable, coqueteando con el ridículo, se posteó relajada y feliz apenas un rato antes de que los portales dieran cuenta de la implacable acordada que eyectó a Ricardo Lorenzetti de la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El efecto de las buenas nuevas la dejó exultante y la carga de endorfinas le alcanzó para llegar sobre el fin de semana anunciando que CFK terminará presa y, lo que es más difícil aún de creer, que el dólar va a bajar.

La legisladora, que sostiene que “hubo un golpe cambiario propiciado por sectores cercanos a los cuadernos”, dice “estar viviendo un sueño”. Muy lejos Carrió de la sensación de “pesadilla” que sobrelleva en estos días la inmensa mayoría de los argentinos. Las refrescantes novedades judiciales no alcanzan para aplacar los desánimos colectivos.

Infinitamente mas prudente, Rogelio Frigerio le habló este miércoles a los empresarios reunidos en la convocatoria del Cicyp, Consejo Interamericano del Comercio y la Producción: “Hoy podemos decir que estamos un poco mejor sin garantizar que se pueda sostener la estabilidad del dólar” dijo

El ministro no arriesgó un pronóstico de cuanto puede durar la recesión que ya hace sentir su látigo helado. Dijo que se trabaja para lograr un ahorro fiscal de 300.000 millones de pesos. Aseguró que ha dejado de ser políticamente incorrecto decir que se tiene que llegar al equilibrio de las cuentas y que el déficit se explica en principio por el enorme peso del sistema previsional, pero que el esfuerzo está puesto en sustentarlo. Un tema que más temprano que tarde habrá que abordar. La cruda realidad sin atenuantes.

El encuentro, que juntó a más de 300 empresarios bajo el hashtag #Quémomento templó al ministro del interior empeñado en aferrarse a la consigna mas firme del oficialismo: “estamos haciendo lo que hay que hacer”. Adrián Werthein lo recibió con un discurso tan breve como encendido. “ Los que pagamos tenemos que pagar más...hay muchas cosas que se hicieron mal pero es el momento de apoyar...estamos para ayudar, no para poner el dedo en la llaga. este gobierno no se va, este gobierno se va a quedar” clamó ante sus pares.

En menos de 24 horas el implacable rigor de los mercados volvió a golpear y las palabras del ministro pudieron ser ponderadas en su ajustada precisión.

El jueves la divisa verde se ubicó por encima de los 40. El mismo día se conoció el índice oficial de la inflación de agosto de 3,9%. El más alto en lo que va del año, pero todo conduce a pensar que lo peor aún está por venir. Con un interanual del 34,4 % y un acumulado en lo que va de 2018 que supera el 24%, las proyecciones hacia diciembre meten miedo.

Los funcionarios que todavía pueden evaluar el vertiginoso curso de los acontecimientos sin perder conexión con el mundo real hablan de un escenario de mucha volatilidad en el que está costando hacer pie. Se perciben trabajando con la lógica del almacenero, barajando el día a día, corriendo para apagar los focos del incendio. Se aferran a las noticias que hablan de la baja del riesgo país y la suba de las acciones pero se mantienen en vilo por el comportamiento del dólar.

Consideran no tener instrumentos más potentes para conjurar la crisis que aquellos sobre los que se empeñan en estos días: ratificar cuanto antes el acuerdo con el FMI y lograr la sanción del presupuesto en las primeras semanas de noviembre con el mayor consenso posible. No hay mucho más para hacer. Se sinceran. Reconocen que hay un problema de credibilidad que suma incertidumbre y vulnerabilidad.

El los pasillos del oficialismo se vive en un apremiante minuto a minuto, en las hileras de las góndolas, también.

El gradualismo llegó al traslado de precios aseguran los supermercadistas. Con un consumidor hipersensibilizado y muy poca capacidad de compra, el bajón se expresa rotundo en los tickets de venta. Al traspaso a segundas y terceras marcas se suma un dato límite la caída de ventas por unidad. Fuerte baja en lácteos, pañales y productos de limpieza. La venta de productos no comestibles absolutamente planchada. Aumenta la financiación mediante el pago mínimo en la compra de alimentos. Con una altísima tasa de interés patear para adelante el pago de la tarjeta es la más riesgosa de las opciones.

Las grandes cadenas de supermercados y proveedores ven venir una recesión prolongada. Todos dicen estar perdiendo plata. El último traslado a precios se hizo tomando un dólar a 30 pesos. Si se consolida en los 40 hay que esperar un remezón en a lo sumo 30 a 60 días, otra estampida de entre el 15 y el 20% de incrementos.

A una semana del anuncio de los precios cuidados, nadie cree poder sostenerlos hasta enero. Está en juego la posibilidad de reposición aseguran. Los comercios minoristas más chicos afrontan el fantasma de la góndola vacía. Los proveedores temen entregar producto sin garantías de poder cobrar. Financiarse con tasas de interés al 90 es imposible. El mercado no perdona.

Los datos de pobreza que se conocerán en los próximos días no alcanzan para reflejar la dramática postal de este momento. Para saber sobre papeles lo que pasa hoy habrá que esperar a marzo o simplemente salir a la calle y mirar lo que está ocurriendo.

En la provincia se refuerzan todos los programas alimentarios. Se apunta a contener a los sectores de más bajos recursos. La demanda en los comedores va en aumento. Para ellos hay red comunitaria armada y los funcionarios disponen de muchos caminos para capilarizar la asistencia.

Otra es la situación en los sectores medios bajos, los que pretenden vivir de su trabajo, los que no quieren depender de dádivas o planes, los que no están a la espera de subsidios ni prebendas sino de condiciones justas y estables para vivir en paz. Para ellos están pensados los descuentos del Banco Provincia, los precios cuidados que nadie se toma demasiado en serio y “el mercado en tu barrio”. Pero no alcanza, también para ese sector llega el aumento de transporte, comunicaciones y servicios. O sea, en el fondo del mar.

Definido por los suyos como “ el mejor piloto de tormentas”, Mauricio Macri se aferra al timón de sus convencimientos y pone proa al ajuste.

Según una encuesta de la consultora Synopsis, en un eventual balotaje, Macri solo podría ganarle a Cristina Fernández de Kirchner, cualquier otro candidato del peronismo lo superaría cómodamente. Es probable que, una vez más, vaticinios de Lilita no logren coincidir con los deseos de Durán Barba. De consolidarse esta tendencia tenemos grieta para largo.

Para solaz y esparcimiento de Dady Brieva hay algo que sí está garantizado todos y todas: en los próximos meses la vamos a pasar inevitablemente mal.

  • 15.09.2018
  • Sociedad - Política
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