DUDAS Y CERTEZAS

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Grietas en el Frente.

2020-01-18

Los días de Alberto corren vertiginosos hacia marzo. El 31 del tercer mes del año es una fecha clave. Es el plazo que el Presidente se puso para encontrar una salida a la renegociación de la deuda.

El gobierno está haciendo sus deberes en tiempo y forma. Aprieta con los números y afloja con las palabras. Contemplativo con los de muy abajo y ajustador de los de apenas más arriba equilibra los tantos. Da una mano suave y generosa por un lado y quita sin contemplaciones por el otro. La mayor presión fiscal se presenta a propios y extraños como un gesto de solidaridad social. Las almas más sensibles hacen lugar, el resto banca. No parece quedar otra para salir de este atolladero.

El FMI ya recompensó estos empeños con un pronto elogio.

Concentrado en estos menesteres, que apuntan a encontrar condiciones de negociación con los acreedores, desindexar la economía y contener la inflación el Presidente sobrelleva otros revuelos que meten ruido a un enero que, al menos hasta aquí, fluyó plácido.

“Están los problemas reales y está Berni”, se escuchó decir por los pasillos de la Rosada.

Berni es Sergio, el inefable ministro de seguridad de la Provincia de Bs As. Hiperactivo, mediático, a su estilo omnipotente y provocador, el ex coronel, médico, abogado y varias veces funcionario, levanta el perfil fogoneando contradicciones. Está en las antípodas de la suavidad gestual de Sabina Frederic.

Docente y antropóloga, la Ministra de Seguridad de la Nación plantó definiciones que el responsable de la seguridad en el territorio bonaerense no puede ni quiere compartir. El hombre volvió a calzarse el traje de super Berni y salió a confrontar. Su territorio arde.

La ministra pone en cuestión la calidad técnica de las pericias de la Gendarmería, justo cuando más se necesita de los gendarmes en los más territorios calientes de la criminalidad, suspende el uso de las pistolas TASER y sugiere que los policías dejen el arma en su lugar de trabajo mientras deroga la doctrina Chocobar.

Urgido por la necesidad de dar respuesta y hacerse ver en combate, Berni propone, no solo el uso de las controvertidas pistolas que inmovilizan por descarga eléctrica, sino que apuesta a imponer el 1x1, reduciendo las condenas a cambio de trabajo y demanda tener influencia personal en la coordinación de la presencia de los efectivos de la Gendarmería en territorio para combatir el delito en áreas urbanas.

Alberto Fernández espera que Kicillof lo ponga en caja, pero el Gobernador del distrito más populoso y complicado del país está entregado a otros menesteres más urgentes. Tiene que convencer al menos al 75% de sus acreedores de las bondades de reperfilar la deuda. No está para lidiar con las arremetidas mediáticas de su ministro.

Alberto Fernández sale a respaldar a su Ministra, pero Berni, sin pelo alguno en la lengua, corre a Alberto por izquierda plantando una frase inobjetable: “Nadie es dueño de la verdad absoluta”.

Fatigado por la impostura el Presidente manda al bonaerense a guardarse. “Menos cháchara y más trabajo”. Incombustible Berni se refugia en un repliegue táctico no sin antes dejar en carne viva la fractura expuesta de la confrontación ideología.

En el encontronazo menos esperado anida otra extraña contradicción: mientras Alberto Fernández respaldó a su ministra consagrada a posiciones garantista de fuerte inspiración zafaroniana, el ministro de Kicillof se atrinchera en la promoción de métodos menos contemplativos para avanzar sobre el delito. Curiosa situación si consideramos que todos fueron ungidos para sus respectivos cargos por CFK.

En el medio de la impensada refriega entre los responsables del área: la seguridad de todos y dos cuestiones candentes, el caso Maldonado y la muerte de Nisman.

Mientras la violencia muestra su cara más feroz en Rosario arrojando 17 muertos en lo que va del año y, en las barriadas del conurbano, bandas piraña, motochorros y desquiciados salen a matar por un celular, el enfrentamiento ideológico de los mandamases enreda la investidura presidencial.

Otro que eleva su perfil con fuegos de artificio es Juan Grabois a quien “No le cabe que tomen a los pobres de boludos”. Contestatario profundiza su perfil. De oficialista crítico a opositor de baja intensidad.

“No puede haber libre mercado para los de arriba y condicionantes paternalistas para los de abajo”, sostiene al cuestionar que la tarjeta alimentaria condicione la compra de bebidas alcohólicas y otros productos prescindibles. tampoco quiere la intermediación de los intendentes. no le faltan razones.

Cada uno tiene derecho a expresarse pero la complican. Desde Puerto Panal, Julio de Vido, hizo su aporte al apriete presidencial.

El súper poderoso ex ministro K dijo que más que preso político se siente un pelotudo. No logra entender cómo puede seguir detenido bajo un gobierno peronista. No le entra en la cabeza que no lo hayan sacado de esa situación, le resulta “increíble” que ex funcionarios kirchneristas sigan detenidos. No llegaron hasta Escobar, donde cumple arresto domiciliario, los beneficios del lawfare.

Apuntando directamente a Alberto Fernández dijo: “Están cómodos con nuestra prisión, se les nota demasiado”. No mencionó a Cristina pero habló en plural. Quien quiera oir que oiga.

Mientras el presidente se esfuerza por presentar un gobierno cohesionado bajo su mando, al menos en las cuestiones centrales, se le demanda una toma de posiciones que el Jefe de Estado no parece estar en condiciones de dar sin generar cimbronazos en el variopinto frente político que lo llevó al poder. Los líberos exigen definiciones, no están dispuestos a hacérsela fácil.

A la lista de los que fustigan al Albertismo se sumó este jueves Hebe de Bonafini. Hebe quiere saber "¿De qué lado está?", Embanderada en la lucha por la pronta liberación de Amado Boudou le mete presión desde la Plaza abrazada a la esposa del ex vicepresidente.

Bonafini también sale a rebatir la frase del Presidente quien ante los organismos de derechos humano dijo que “No hay presos políticos sino detenidos arbitrarios”. Ni ella ni tantos otros están dispuestos a dejarla pasar.

Empoderado por la andanada, Oscar Parrilli, operador incondicional de CFK, se sumó a la seguidilla de declaraciones. Para el ex Jefe de los Servicios de Inteligencia del Cristinismo, hay presos políticos y el no tiene duda alguna. “Milagro Sala” lo es, reafirmó.

El Ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro, parece coincidir en un todo con estos conceptos y se suma a los reclamos con un tuit desde su cuenta oficial. Bajo el hashtag #LibertadAMilagroSala asegura que “Milagro Sala lleva 4 años detenida, no queremos más presas y presos políticos en Argentina.

La irrupción de los estos electrones libres deja a la intemperie la estrategia dual sobre la que intenta hacer diario pie el Presidente. No ayudan.

La implacable embestida que los librepensadores K, aplicaron esta semana contra el Presidente puede ser reivindicada como el saludable ejercicio de la libertad de expresión, pero corroe de manera inevitable la autoridad presidencial.

Si se trata de una seguidilla de reivindicaciones espontáneas o una coordinada maniobra de pinzas sobre la voluntad de quien encarna el Ejecutivo no parece una cuestión central.

Queda claro es que la idea de administrar la tensiones en el interior del Frente de Todos empieza a complicarse para Alberto Fernández, muy especialmente cuando de resolver las cuestiones relacionadas con la situación judicial de CFK y sus hijos en las causas de corrupción se trata.

Cuando la luna de miel comienza a diluirse bajo el corrosivo peso de la realidad, las expectativas de los que apostaron a un cambio para aliviar su situación devienen imperativas.

Sobrellevar el inevitable desgaste de estas escaramuzas parece ser el nuevo desafío que qué tendrá que enfrentar, mas temprano que tarde, Alberto Fernández. Nada que no se viera venir.

  • 18.01.2020
  • Sociedad - Política
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