DUDAS Y CERTEZAS

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Ginés no es Santa Claus.

2020-12-19

Si esperabas que Ginés bajara de las heladas estaciones boreales con la preciada vacuna en tiempo y forma, olvidate. Nuestro inefable Ministro de Salud tiene problemas logísticos y todo parece indicar que, una vez más, quedará atascado en la chimenea. Nadie duda de su buena fe o voluntad, la intención parece estar, pero queda claro que los buenos deseos no aseguran resultado alguno.

El virus desnudó nuestras vulnerabilidades estructurales y la desesperada carrera por la vacuna hizo lo propio con la falta de rigor y eficacia de quienes nos gobiernan.
Puede que la grieta, las cuestiones de la geopolítica y el cotillón ideológico que anima a los sectores radicalizados del Frente de Todo hicieran también su parte. Ahora estamos aquí, esperando la canasta navideña, que quizás traiga garrapiñada pero no está para nada claro si incluirá vacuna alguna.

La inesperada aparición del presidente ruso Vladimir Putin admitiendo que no se dejó administrar la consabida Sputnik por expresa recomendación de sus médicos, dejó perplejos a los más entusiasmados y produjo un cimbronazo en el Gobierno.

Lo único cierto en las vísperas de Nochebuena es para que los mayores de 60 el arresto domiciliario continúa. Si quieren ponerse a salvo tendrán que quedarse en casa y conformarse con el pan dulce.

Luana Volnovich, titular del PAMI, dijo que era por todos conocido que la vacuna en cuestión no está indicada para los adultos mayores. Algo que, si el Gobierno conocía, no se ocupó de comunicar. Es más, siempre predispuesto a la sobreactuación, fue el mismísimo Alberto Fernández el que dijo que sería el primero en vacunarse. Puede que tampoco a él se lo hayan hecho saber. El Presidente va por sus 61 y no está en condiciones de contradecir las advertencias de los científicos.

Un tanto desfasado el ministro de salud de la Provincia de Buenos Aires Daniel Gollán atribuyó la conmoción que causaron los dichos de Putin a un error de traducción. El contexto lo dejó en ridículo. No es la primera vez que le pasa.

La comedia de enredos que nos trajo hasta aquí fue de lo patético a lo temerario.
La incontinencia comunicacional del Presidente lo conduce a un nuevo enredo del que aún no se sabe cómo saldrá. Animado por la ansiedad de ser portador de buenas nuevas, anunció vacunaciones masivas antes de fin de año, si ha esto debemos sumar algunos otros inmanejables contratiempos es por el momento incomprobable. La apuesta a la vacuna rusa lo metió en este berenjenal.

¿Cómo llegó a esta situación? se preguntan algunos. En las diferencias de criterios e intereses que le toca administrar para mantener en equilibrio a la coalición gobernante estaría parte de la respuesta.

Las sucesivas demoras que enfrentó la vacuna de Oxford- Astrazeneca, en cuyo desarrollo el Gobierno hizo su primera apuesta, de la mano del empresario Hugo Sigman a través del laboratorio mAbxience, permitió el paso adelante de la opción por la vacuna rusa Sputnik.
Referentes del Instituto Patria y de Axel Kicillof y su ministro de salud Daniel Gollán entusiasmaron al Presidente con la vacuna de los rusos.

Con algunos traspiés, al conocerse la noticia de que el laboratorio con el que se negociaba el ingreso venía con malos antecedentes, el acuerdo avanzó a las apuradas de Gobierno a Gobierno y nos trajo hasta aquí. Ahora estamos a merced de la demorada aprobación de la vacuna rusa a quien la mayor parte de los científicos considera como floja de papeles.
Fue el mismísimo Alberto Fernández el que aseguró que para marzo se habrá vacunado a trece millones de argentinos, comenzando con no menos de 300.000 antes de que termine el 2020. Siempre con la Sputnik, claro.

Entre imprecisiones y balbuceos Ginés Gonzalez García oficializó en conferencia de prensa que estamos lejos de poder acceder a la vacuna de Pfizer-BIontech con la que ya se está empezando a vacunar en Estados Unidos y varios países de la región y que en estos días se procederá a inmunizar con carácter de urgente a toda Europa desde el 23 de Diciembre.
No está claro para nadie cuales son la “inadmisibles condiciones” que el laboratorio Pfizer estaría condicionando a nuestro Gobierno y por qué oscura razón somos uno de los pocos países en el mundo que no lograron un entendimiento que nos permita a los argentinos acceder en tiempo y forma a esa vacuna, que las agencias de salud aprobaron
rápidamente y sin objeciones.

Mientras el ministro González García sugiere presiones legales del laboratorio en orden a obtener indemnidad, algunos otros suponen que las “ condiciones inaceptables” tienen que ver con que el país no está en condiciones logísticas de sostener la cadena de frío indispensable para preservar la calidad de los envíos. Desafiar con declaraciones imprecisas a un laboratorio internacionalmente reconocido no parece ser una buena manera de poder avanzar en la obtención de la vacuna.

Redoblando la apuesta de confrontación con el laboratorio, Ginés dijo este viernes que “Pfizer de repente dice que la ley no es suficiente, o sea que hay que hacer otra ley”. El ministro juzga esto como inaceptable y agregó “Nos sentimos bastante molestos”. También cumple en aclarar que las negociaciones no están cerradas. Todo muy ambiguo y sin precisiones.

Quedar afuera del acceso a la primera vacuna que se ha aprobado en el mundo es incomprensible, especialmente si se tiene en cuanta el trabajo que llevó adelante el equipo liderado por el Dr Fernando Polack que fue decisivo al incorporar seis mil voluntarios argentinos a la investigación, una tarea reconocida internacionalmente y que nos ponía en el primer lugar junto a EEUU para recibir la vacuna si nuestro Gobierno hubiera negociado en tiempo y forma con el laboratorio con el que ahora se insiste en confrontar.

Mientras Chile anuncia el arribo de las primeras 20.000 dosis y México, hace lo propio bajo un repunte de los casos, nosotros seguimos chapaleando entre la dificultad y la incertidumbre.
La Secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizotti, asegura desde Moscú que se esperan los avances de la fase III en adultos mayores, los rusos no han dado aún por concluida la fase II y los tiempos corren.

Forzar la validación de una vacuna que aún no ha abierto su documentación frente a los comité científicos ni revistas especializadas, sea por parte del ANMAT o en su defecto del Ministerio de Salud, es en este contexto de una audacia política digna de otra causa.

Este viernes la FDA debate en audiencia pública abierta a científicos y resto del mundo la habilitación en emergencia de la vacuna de Moderna. Antes de llegar a esta instancia se han publicado todos los documentos que dan cuenta pormenorizada de cada una de las fases de prueba ya completadas. Internacionalmente se busca evaluar los resultados con no menos de 40.000 casos.

Comprar, trasladar y administrar el antídoto que todavía no han podido analizar ni la FDA ( Food and Drug Administration), ni la EMA (European Medicines Agency), habilitar políticamente una vacuna que aún no ha concluído la fase II y con un bajísimo número de casos, sin datos publicados y sin haber convocado a la Comisión Nacional de Inmunización supone asumir una responsabilidad de consecuencias inimaginables.

Fernan Quiróz, ministro de salud de la Ciudad, dijo no estar en condiciones de discutir una vacuna sin información técnica pero ratificó que no podrá aplicarse si no cuenta con la aprobación oficial de la ANMAT.

Después de meses de discutir acerca de si dar prioridad a las cuestiones de la salud o las de la economía y habiendo el Presidente optado por la salud, ahora está metido en una encerrona.
Con el repunte de los casos detectados de COVID, el país instalado entre los de mayor número de muertos por millón de habitantes y la amenaza de la llegada de una segunda ola, no iniciar el operativo de inmunización antes de fin de año sería vivido como un rotundo fracaso de la estrategia sanitaria.

Es urgente y necesario contar con una o más vacunas pero siempre optando por lo más seguro en un contexto de emergencia. El tema es demasiado delicado para tomarlo a la ligera. No hay espacio alguno para anteponer la solución de un problema político apostando la salud y confianza de la gente.

Puede que Alberto Fernández se encuentre ante la más dramática de las encrucijadas de su Presidencia. Que el remedio no termine siendo peor que la enfermedad. De eso se trata.

  • 19.12.2020
  • Sociedad - Política
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