DUDAS Y CERTEZAS

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Fracaso político y tragedia social.

2018-10-20

La semana que termina fue desconcertante. El dato más dramático lo arrojó el INDEC: la inflación de setiembre fue del 6.5%. Con un acumulado en lo que va del año del 32,4% y un interanual que supera al 40%, es la más alta en los dos últimos años y medio.

Hurgar en los detalles solo puede producir espanto: los bienes que más subieron, el transporte (10,4), los gastos de vivienda (9,7) y los alimentos que sumaron un 7%. Nada de lo que se pueda prescindir si lo que se pretende es no caer del sistema.

Considerando que los hogares que menos ingresos logran reunir gastan el 53% en comer y, no habiendo aumentado los salarios, fácil es suponer de qué estamos hablando. Los alimentos son, por lejos, lo que más pesa a la hora de medir los efectos de la estampida inflacionaria en la vida de la gente.

Las semanas por venir no auguran buenas noticias. Más subas de servicios regulados, gas, prepagas, combustibles y el traslado a precios del aumento del dólar, llevan las estimaciones de algunas consultoras al 47%. para el 2018.

De nada sirve añorar el pasado reciente, cuando se nos invitaba dejar pasar el otoño a la esperar de buenas nuevas. Ni el más optimista de los funcionarios PRO se anima a pronósticos ya bien entrada la primavera. Hacen bien, no hay nada que se parezca a un brote verde a la vista. Frente a este escenario de desolación, mejor callar.

La recesión se profundiza y el consumo se desploma. Esta realidad frena el aumento de los precios y la recomposición de los salarios, aún cuando sólo poco más una tercera parte del incremento de tipo de cambio se trasladó al consumidor final en lo que va de los últimos doce meses.

La devaluación que llevó el dólar de 30 a 40 pesos en cuestión de horas fue un mazazo que ahora se expresa en las góndolas de manera brutal. Puede que el billete verde baje o se estabilice, pero eso, dicen los que siguen el minuto a minuto de la microeconomía, no hará que los precios se retraigan. A lo sumo dejan de subir y en se regula con planes de compra y promociones la tensión entre una la oferta y una demanda retraída.

Todo este demoledor esfuerzo solo apunta a, en el mejor de los casos, “estabilizar la economía”. Los problemas de fondo no son están en el radar. Macri se presenta “haciendo lo que hay que hacer” como la cara del ajuste.

Pero como “todo tiene que ver con todo”, los que desde el oficialismo pretenden mirar un poquito más lejos que pasado mañana, no solo están inquietos por el impacto de la economía en la política sino que empiezan a preocuparse por la ecuación inversa.

¿De qué manera el curso de la política impactará en la economía? Esta inquietud reconoce una fecha de convergencia: si el rumbo económico no ofrece buenas señales en los primeros meses del segundo trimestre y la expectativas se vuelven adversas a una renovación de mandato de Macri, cuál será el comportamiento de los mercados se preguntan. Quién se animará a invertir en un escenario de creciente incertidumbre política

La señales que esta semana emitió la dirigencia opositora dan cuenta del creciente deterioro de la imagen presidencial.

El 17 de octubre fue un friso de la deshilachada trama del peronismo. En la foto del del acto por el Día de la Lealtad del PJ no precisamente K se sumó exultante Daniel Scioli.

La presencia del ex Gobernador generó una sensación de escozor entre los que pretenden presentarse como una alternativa, pero nadie le quitó el cuerpo al hombre que sigue habitando a pleno en el espacio cristinista.

Invitado por el gobernador tucumano Juan Manzur, Scioli, se presenta como una suerte de prenda de unidad, un puente entre los unos y los otros. Trabaja para impulsar un armado que reúna a todos bajo un generoso paraguas pejotista que incluya a Cristina como una suerte de armadora del espacio aunque sin competir por la primera magistratura. No queda claro que piensa ella de estas elucubraciones ni cómo pesará en sus decisiones de jugar o no en 2019.

El brillo de la reaparición sciolista se opacó, no obstante, en cuestión de horas. No que tardó en conocerse la elevación a juicio que presentó el fiscal Álvaro Garganta en la causa que investiga las “cajas negras” del ex candidato a presidente por el FpV y que promete sentar en el banquillo no solo al mismísimo ex Gobernador sino también a la plana mayor de su funcionariato. No es la causa de los cuadernos pero regresa triunfal la memorable figura del “dragón alado”.

Los que buscan una alternativa dentro del Justicialismo dicen no tener diálogo, ni acuerdo ni contacto alguno con CFK, pero le reconocen en poder de disponer de 30 puntos en la intención de voto con todo lo que eso representa y empiezan a virar hacia una propuesta que logre integrar o seducir a los votantes K. Dicen que para hacer tortillas hay que romper huevos y que los que tienen solo alcanzan para una tortilla. El objetivo que se plantean como excluyentes es impedir que Macri o los suyos obtengan un nuevo mandato y en esa meta están dispuestos a flexibilizar algunas posturas y permitirse acercamientos impensables un par de meses atrás. Pragmatismo puro. Tiempo al tiempo.

En ese contexto Graciela Camaño fue la reina del destaque: “A la mierda con los prolijitos”, bramó encendida. “Aspiramos a que nunca más un liberal con un libro de autoayuda quiera convencer al pueblo que todo lo que logró es ventaja”. A su lado sobre el escenario tucumano festejaba Sergio Massa.

El líder del FR, que viene dando explicaciones por un malhadado tuit en el que llamó saqueadores a los que exportan productos primarios, esta semana se despachó fuerte contra el FMI. En su paso por Washington para presentar el espacio Peronista “Alternativa Argentina” dijo que Macri no tiene plan y que el acuerdo con el FMI es “horrible” y que deberá ser renegociado por el próximo gobierno.

El que no se subió a la selfie fue Juan Manuel Urtubey. El precavido gobernador salteño, prefirió pasar un día tan peronista en su Salta natal. En su ánimo puede que también hayan pesado las internas del norte argentino. El hombre, que también trabaja para la candidatura presidencial, se cura en salud.

La patética irrupción de los Moyano operó en modo de de patota recargada durante toda la semana. Amenazantes se sucedieron en el uso de la palabra el mismísimo jefe del clan hasta su hijo Pablo. A ellos sí se les mezcla todo y mal. En una movilización por la reapertura de paritarias advirtieron al gobierno, la justicia y al país todo acerca de las represalias que bajarán en el caso de que Pablo Moyano termine detenido. La cosa terminó en festejo. Frente al comité de recepción que lo atajó para mimarlo en la escalerilla de Emirates el vástago sindical se despachó sin pelos en la lengua: Fustigó al fiscal con argumentos estéticos ( “es un payaso al que ni la pinta lo ayuda” ) y tras cruzar a Macri con el tema del Correo Argentino lo interpela desafiante. ¿Con las mafias, no? se preguntó irónico...pero ¿vos, quién sos, San Francisco de Asís?. Del contenido de las causas por las que se lo requiere, mejo ni hablar.

El fuego amigo también intensificó hizo su aporte, tras presentar el anunciado pedido de juicio político al ministro Germán Garavano, Elisa Carrió dijo que sectores de Prefectura y Gendarmería le plantan droga a la Patricia Bullrich para que la encuentre. Una suerte de “búsqueda del tesoro” arreglada para entretener a la ministro mientras siguen con el negocio.

Mientras en las esferas de la política cada cual atiende su juego, en las calles polvorientas, en los caminos de la vida siguen pasando cosas que nada ni nadie logra frenar. Después de cuatro días de búsqueda desesperante, ruegos e imprecaciones en los medios, un cuerpo sin vida, pequeño y ultrajado, apareció en los intersticios de un lodazal

Otra nena arrojada a los basurales del sistema, ignorada, usada, abusada y descartada. La breve y trágica vida de Sheila Ayala habla también del fracaso de la política y nos interpela como sociedad. Ella nació, creció y murió como millones de niños que apenas sobreviven, en la marginalidad, el abandono, la droga y el hacinamiento físico y moral que entre todos supimos construir.

  • 20.10.2018
  • Sociedad - Política
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