DUDAS Y CERTEZAS

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En el país de las mujeres maltratadas.

2018-03-03

La crónica criminal de la semana corrió entre dos casos extremos de violencia de género. Camila Borda, de solo 11 años, apareció asesinada en el baño de una casa quinta vecina a la suya. Había salido en bici a comprar cigarrillos. A los pocos metros un hombre la capturó convirtiéndola en su presa para arrojarla a la muerte tras usar a voluntad su cuerpito de nena, dejando registro de estremecedores ultrajes. Ocurrió en Junín.

El jueves, en un contexto mucho más urbano y populoso, Nadia Yanina Arrieta no pudo evitar su propia muerte tras pedir auxilio con gritos desgarradores. Cuando Osvaldo Santander, un joven chapista que trabajaba en un taller lindero al local de Nadia, llegó al lugar ya todo había terminado. Nadia yacía degollada, maniatada y amordazada. No se robó nada del local de regalos que Nadia atendía. No hay rastros del agresor. La ropa de la muchacha estaba abierta de la cintura hacia abajo. Se investiga si hubo ataque sexual.

La semana se recalentó también por otro tipo de cuestiones. Una veinteañera sufrió dos situaciones de abuso en cuestión de minutos. Un repartidor de delivery se subió montado en su moto a la vereda y la manoseo sin mayores remilgos mientras le susurraba obscenidades. La muchacha esperaba un colectivo. Aterrada se sumergió en la boca del subte, dónde, "sorpresa y media", se topó de frente con otro personaje que se dejaba estar con los pantalones bajos en un banco del lugar. La miró y comenzó a masturbarse. Sin dejarse superar por el estupor mantuvo la cabeza fría sacó su celular y filmó al onanista en plena acción. La viralización de las imágenes trajo cola. Las redes lo hicieron. Otra muchacha reconoció en el exhibicionista del subte al mismo hombre que tras acosarla intentó violarla pocos días atrás.

Sobre llovido, mojado. Mientras en la tele se denunciaba esta seguidilla, una pregunta de Nicolás Repetto a otra víctima de acoso desató el debate. Consciente de que se metía en un berenjenal, Repetto dijo que abría el paraguas antes de avanzar pero lo cierto es que no pudo cerrar la boca y desnudó que le es propio un oscuro prejuicio que está en la calle.
La pregunta acerca de cómo iba vestida la chica abusada tiene resonancias nefastas del "algo habrá hecho". Algo así como: "si te la buscaste, bancátela".

Las redes ardieron durante día y medio y el patético traspié de un conductor estrella permitió debatir largo y tendido sobre el consabido tema de la revictimización de la víctima y la violencia que sufren mujeres, niñas y adolescentes por el solo hecho de salir por la calle a vivir la propia vida. Curioso, mientras en Teherán las mujeres se sacan el velo y lo revolean en protestas callejeras y en Arabia Saudita se replantean cambios culturales que saquen a la mujer de abajo de tantos trapos, acá sugieren plantarte una burka para evitar malos momentos y protegerte de las pulsiones sexuales de machos descontrolados.

Estos acaloramientos mediáticos compartieron pantalla con las resonancia locales del #MeToo. En este rubro Juan Darthes ocupó el protagónico del momento viralizando otro hashtag que amenaza llevarselo puesto: #mirácomomeponés. La frase maldita que, años atrás podía sonar a un avance de alto voltaje sexual seductor y galante, hoy además de sonar fuera de todos los consensos de época, disparó recuerdos horribles de ex compañeras de tira que salieron a contar acosos, abusos y maltrato.

La banderilla final la clavó Griselda Siciliani quién abordada sobre el tema no solo respaldo las denuncias de sus colegas, aseguró que "una mujer que dice que fue acosada, fue acosada" y sumó que al lado de Darthes " la pasó muy mal" y que esperaba de Adrián Suar, su ex marido y mandamás de la ficción que hoy protagoniza Darthes, tenga "un acto ejemplificador".

En el país de las mujeres maltratadas, en el que la violencia de género arroja una muerte cada 36 horas, en el que crece el embarazo adolescente con una tasa de 68 sobre mil muchas niñas padecen abusos y violaciones en el ámbito intrafamiliar y el acoso callejero fatiga a las chicas por calle, el salario de las mujeres es 30 % inferior al que ganan los varones conforme a datos del INDEc que hizo propios en el discurso Macri. Si a este dato lo cruzamos con otro que indica que cerca del 35% de los hogares argentinos tienen como jefa a una mujer que no solo aporta el sustento económico a la casa, sino que además gestiona el mundo doméstico y la crianza de los hijos, se deduce que el colectivo de las minas está en el fondo del mar.

Si Mauricio Macri le arrebató las banderas sobre la cuestión de género a los sectores "progre" primereando una jugada en las vísperas de un 8 de marzo en el que se espera una marcha en el "Dia Internacional de la Mujer" intervenida fuertemente por sectores políticos de la oposición, o si lo mueve una, hasta ahora desconocida, conciencia feminista está por verse. En cualquier caso, se agradece.

Por el momento, en los sectores más agresivos de la oposición y aún en una amplia franja de la propia tropa reina el desconcierto. La decisión de plantar en la agenda el tratamiento del aborto puso a muchos en muy incómoda situación. Varios quedaron pataleando en el aire o se expusieron con discursos que, de tan extremos o desesperados, dejan al descubierto un repertorio de vacuidad, ignorancia y frivolidad. "Lilita" Carrió también irrumpió un tanto desafortunada pero sus argumentos confesionales no sorprendieron

El compromiso que asumió el Presidente de igualar el salario de hombres y mujeres es bienvenido pero en la práctica es muy difícil de ejecutar. La brecha del 30%, según datos del Indec, escala al 40 % en el caso de la medición entre los trabajadores precarizados. Un sector en el que la yugan a diario los empleados de la construcción y las empleadas domésticas entre otros gremios. Una brecha dramática que da cuenta de lo que dice cuando se habla de la "feminización de la pobreza".

A solo horas de la promesa de Macri, el diputado del PRO Martín Medina presentó un proyecto de "paridad salarial estricta" que obliga a las empresas a equiparar equiparar salarios entre pares que hagan una misma tarea con la sola presentación de una carta certificada. Si en el término de 60 días esto no ocurre, corre un recurso de queja ante el Ministerio de Trabajo. No está mal. El análisis de este tema, del cual nadie quiere hablar, debe incluir la feroz asimetría de los miles de horas de trabajo no remunerado que la mayor parte de las mujeres realiza a nivel doméstico y familiar, que por su carga horaria e intensidad desalientan el avance en puestos de trabajo de la economía formal e inhibe, aún a las más formadas y decididas a la hora de aceptar puestos de mayor responsabilidad.

La ampliación de la licencia por paternidad también va en el mismo sentido. Reconocer los derechos del padre a gozar de los primeros días del bebé fortalece la conciencia del rol de los varones en la vida de la familia y refuerza la igualdad de género. La impronta feminista que una inesperada versión de Mauricio Macri le puso a su presentación ante el parlamento sorprendió.

Algunos dicen que el manotazo que le pegó a la agenda distrae de otros temas. Otros, que el Presidente mira muchas series. Son los que saben que una de sus preferidas es "Borgen". Una historia política de culto cuya protagonista, una joven mujer llamada en la ficción Birgitte Nyborg quien inesperadamente llega a Primer Ministro de Dinamarca y que sufre, no solo los avatares de las intrigas palaciegas, sino también los altos costos que paga en su vida personal de mujer, esposa y madre, por llegar tan alto en el poder. Una historia femenina y feminista a más no poder en la cual el mismo Macri dice haber quedado atrapado.

  • 03.03.2018
  • Sociedad - Política
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