DUDAS Y CERTEZAS

  • > COMPARTIR

Despegó la campaña.

2019-07-06

Arrancó la campaña. Todo lo que viene de aquí en más es vertiginoso e imprevisible. Hay que estar preparados para no caer en el cruel vacío de la desinformación y la fugacidad.
La ola de frío polar que deja helados a los argentinos no logró bajar la temperatura que marca la intensidad electoral.

Ni actos, ni plazas, ni escenarios. Nada de debates profundos ni confrontación de ideas. Fotos, videos, memes y refriegas digitales marcan el tono y la intención del momento.
La campaña está ultra polarizada. El 80 % de la intención de voto se concentra en los extremos. El medio quedó deshilachado.

Las PASO perdieron su sentido como primaria y se apuesta a ellas como quién va a una primera vuelta. El oficialismo se la juega al todo o nada. Mauricio Macri y todos los suyos funcionan ya en modo de campaña.

“A votar que se acaba el mundo parece ser la consigna de la hora. Se trabaja a destajo para lograr que mucha gente vaya a las urnas, para instalar la idea de que casi todo puede quedar definido en agosto.

La reciente estabilidad de los números que aporta la macroeconomía refuerza un convencimiento: con el dólar quieto o en contenida baja, se frena la inflación y aumentan las chances del oficialismo.

¿Alcanzará la sensación de alivio a los sectores que viven de su trabajo, que llegan con lo justo y a los que el desencanto partió al medio? Si "Juntos por el Cambio" queda muy por debajo del "Frente de Todos" (7 puntos o más), la economía puede entrar otra vez en el tembladeral y las posibilidades de remontar en octubre se desva-necen.

Marcos Peña desafía a CFK a dar la cara, a volver a escena. La quiere en pantalla. Cristina se fue a Cuba y hace silencio de radio. Alberto Fernández se saca foto de familia con los gobernadores, visita a Lula en Brasil y postea en Instagram desde el Departamento de Policía de Curitiba. Reaparece Massa en dulce montón con Kicillof-Magario y los intendentes de la provincia. Todos sonríen, estén dónde estén y con quién estén. La política se expresa en modo selfie. Muchas imágenes, pocas palabras. O poco para decir sin entrar en contradicciones.
Todo lo que camina va a parar a la parrillada electoral.

Patricia Bullrich amaneció despeinada y las redes se hicieron un festín. Meme va, photoshop viene, los genios maléficos se inspiraron y le multi procesaron un video viralizando una suerte de “deep-fake” a la criolla. La pieza digital entró en la tunelera de las redes, alcanzando en segundos miles y miles de reproducciones, compartidos y RT.

El proceso de “desinformación” se puso en marcha. La extrema polarización de la campaña en curso es el más que apropiado caldo de cultivo para la circulación de las “fake-news” en cualquiera de sus presentaciones. Mucha gente excitada tratando de confirmar su sesgo dispuesta a creer y compartir todo lo que le refrende sus convicciones. La noticia deseada al alcance de la mano.

La expresión “deep-fake” puede traducirse como lo “ultra-falso”. La inteligencia artificial puesta al servicio de la falsificación en su forma más feroz, más corrosiva. Se trata de la utilización de sofisticados programas informáticos que permiten intervenir videos de manera absolutamente extrema, mutando contenidos visuales y de audio. Un algoritmo capaz de manipular videos sincronizando sonidos con movimientos faciales, incluyendo labios, cejas, ojos y respiraciones.
No existe por el momento una aplicación que permita hacer este tipo de distorsiones a nivel masivo. Se trata, al menos hasta hoy, de herramientas muy complejas y costosas. La Universidad de Stanford lleva adelante el proyecto piloto Synthesizing Obama en el que se ve al ex presidente norteamericano diciendo lo que no dijo.

La picardía local no necesitó tanto. Ralentización de audio y retoques de photoshop bastaron para lograr una versión deep-fake de cabotaje. Una ministra desenfocada, ida, desequilibrada, bajo los supuestos efectos de la droga o el alcohol que hizo las delicias de los anti M.
Fue entretenido, pero duró poco. Los anticuerpos del sistema esta vez reaccionaron.

ReversoAr.com, el consorcio de medios y empresas tecnológicas que lideran Chequeado y Google, entre otras organizaciones, y que integran más de un centenar de medios de comunicación, le salió al cruce a la hilarante, aunque penosa, falsificación. Se conformó para eso: monitorear on line la data que se presenta verosímil, pero que es falsa o está tergiversada. Ciberseguridad denunció ante Facebook, se identificó el IP, y la justicia investiga y sanseacabó. No hay tipo penal que logre neutralizar estas cuestiones. Ahora, que pase el que sigue.
Patricia Bullrich no fue la primera ni será la última persona de existencia real a la que le practican la incruenta pero dolorosa laparoscopía digital.

Felipe Solá tuvo su experiencia hace apenas unos días cuando se viralizó por whatsapp un audio en el que se lo escucha exhortando a sus compañeros a no mostrar en campaña “lo facho que son”. La ambulancia de Reverso también intervino en esta emergencia. Se trataba de un audio de Ariel Tarico que sacado de contexto y distribuido deliberadamente vía Whatsapp, inducía a una confusión fatal.

Esta esta campaña todos somos Durán Barba.
A la hora de militar para la propia fracción nada se pierde, todo se transforma. Es cuestión de estar atentos, de no dejarla pasar. Cuando un contenido se replica de manera exponencial, aparece una oportunidad para los opuestos. Se lo resignifica y reconvierte en una nueva pieza digital que, lanzada a la “conversación pública”, será reutilizada con ansiedad y fruición para confirmar sesgo sobre la postura antagónica. En esta tarea de echar leña a una campaña horizontal y caótica, el oficialismo hace escuela.

El mal momento que vivió Mauricio Macri cuando salía de la FIFA y tres jóvenes, luego de bardearlo, le entonaron un himno de guerra con el “vamos a volver”, fue reutilizado en el video que ostenta la obra pública de la administración macrista en crudo contraste con el paso reciente. ¿Vos querés volver?, es la pregunta que anima la producción digital que viralizan los que ya saben a quién van a votar.

Los que fisgonean en los pasillos del poder aseguran que Cambiemos dispone de un súper equipo, absolutamente profesional y entrenado para entrarle a las redes. Tienen claro que es un mundo inmenso, hiperactivo y excitado en el cual se pueden introducir piezas que movilicen los sentimientos más básicos. También conocen con la quirúrgica precisión que aportan las herramientas de Big Data, cuáles son esos sentimientos y en qué volúmenes y densidad se van experimentando.

Interferir en la conversación pública con contenidos capaces de canalizar la ira, el enojo, el miedo y la calentura que producen el diario devenir, supone ganar la mitad del cielo. Una campaña de bajo costo y excitante intensidad, fragmentada pero contundente.

En este contexto se impone permanecer atentos para separar lo verdadero de lo falso, lo cierto de lo engañoso, lo importante de lo divertido, pero intrascendente. No parece tarea sencilla.

  • 06.07.2019
  • Sociedad - Política
  • > COMPARTIR

Últimos Tweets