DUDAS Y CERTEZAS

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Cosas que importa saber en torno al COVID 19.

2020-06-17

El virus es relativamente grande y complejo. El COVID 19 no es una enfermedad típica. El virus desencadena dos enfermedades. Es una enfermedad dentro de otra enfermedad. Un proceso de dos posibles fases. Pasar de la primera fase de la enfermedad a la segunda supone un agravamiento considerable de quien lo ha contraído complicando severamente el pronóstico.

Para encarar el tratamiento de un paciente COVID es muy importante tener pruebas que evalúen la presencia del virus en el organismo en forma cualitativa y cuantitativa. Las pruebas cuantitativas apuntan a saber el número de copias virales por mililitro en el fluído que se está estudiando. Esto es lo que llamamos la “carga viral” .

No basta saber si se está ante un caso positivo, es muy importante conocer cuán potente es la carga del virus por tratarse de un primer bio marcador crítico que permite definir cuán grave será el curso de la enfermedad. Este dato debe obtenerse frente a los primeros síntomas. Este dato también permite establecer cuál es la capacidad de contagio de quien ha sido evaluado.

Estas son algunas de las conclusiones que compartió el Dr. Carlos Cordón-Cardo, Director del Centro de Patología Molecular del Hospital Mount Sinaí de la Ciudad de Nueva York. En un encuentro virtual organizado por la Diputada Lucila Lehmann que impulsa el proyecto que habilitaría un “Certificado de inmunidad” a quienes dispongan de anticuerpos frente al COVID 19.

Conocer la carga viral en la primera fase de la enfermedad permite encarar tratamientos que están dando resultados positivos en orden a frenar el agravamiento. Uno de ellos es el del RENDISIVIR. También los tratamientos con anticuerpos de pacientes recuperados son más efectivos cuando se administran a tiempo.

El mismo criterio es válido cuando se intenta establecer la presencia de anticuerpos en pacientes recuperados o que han pasado por la enfermedad sin registrar síntomas. No solo es importante saber si han generado anticuerpos neutralizantes sino que es imprescindible conocer cuán potentes son y cuanto dura la capacidad inmunitaria que generan.

Se ha observado que la generación de anticuerpos no es inmediata sino que demanda tres o cuatro semanas posteriores a la negativización del COVID 19.

La posibilidad de otorgar “Certificados de inmunidad” es, según el prestigioso patólogo, una estrategia aceptable. Es muy importante hacerlo sobre la base de test que permitan conocer los títulos cuantificados.

El Dr Cordón-Cardo, recomienda usar test de doble control que permitan determinar la cantidad y potencia de los anticuerpos que se han generado. Los test serológicos para otorgar pasaportes de inmunidad tienen que ser muy específicos.

Extremar los cuidados para evitar los “falsos positivos” que no solo inducen a una equívoca sensación de seguridad sino que podrían poner en circulación a eventuales contagiantes no sintomáticos.

La identificación de individuos jóvenes con fuerte carga de anticuerpos permite avanzar en el tratamiento de pacientes graves. Hay muchos donantes disponibles y dispuestos a colaborar pero el procedimiento para obtener el material es especialmente complejo.
Se trabaja sobre un suero que combina anticuerpos de varios donantes. Se los clona
para aumentar la cantidad y calidad del tratamiento.

Un dato alentador es que el 99,5% de los recuperados testeados genera anticuerpos.

En la segunda fase, la enfermedad presenta cuadros de gravedad más severos. Se producen trombosis y microhemorragias que que pasan de afectar las células epiteliales a los vasos sanguíneos desencadenando una enfermedad tromboembólica severa, coagulopatías o inflamaciones que pueden conducir a una falla multiorgánica sistémica.

Preocupa a los especialistas la aparición de casos de una nueva enfermedad en niños y adolescentes compatibles con lo que se parece al denominado “Síndrome de Kawasaki” en una versión light.

Un dato positivo es que no se registran casos de reinfección. Los escasísimos casos reportados pueden ser el resultado de falsos positivos del test de anticuerpos o falsos negativos de la desaparición del virus en individuos que hayan cursado la enfermedad.

Los datos que se manejan a nivel internacional de inmunidad global están en el orden del 12 al 15 %. No parecería estar generando en lo inmediato lo que se conoce como “inmunidad del rebaño.

La posibilidad de avanzar en un proyecto que otorgue un “Certificado de Inmunidad”, a quienes hayan superado el paso del virus y dispongan de anticuerpos, una herramienta que ya se está evaluando en muchos países del mundo, está absolutamente relacionada con la validación de test absolutamente seguros, accesibles y confiables.

El debate acerca de los aspectos éticos vinculados a la discriminación positiva que supondría este tipo de credencial es un tema que solo podrá abordarse cuando se supere esta primera cuestión.El virus es relativamente grande y complejo. El COVID 19 no es una enfermedad típica. El virus desencadena dos enfermedades. Es una enfermedad dentro de otra enfermedad. Un proceso de dos posibles fases. Pasar de la primera fase de la enfermedad a la segunda supone un agravamiento considerable de quien lo ha contraído complicando severamente el pronóstico.

Para encarar el tratamiento de un paciente COVID es muy importante tener pruebas que evalúen la presencia del virus en el organismo en forma cualitativa y cuantitativa. Las pruebas cuantitativas apuntan a saber el número de copias virales por mililitro en el fluído que se está estudiando. Esto es lo que llamamos la “carga viral” .

No basta saber si se está ante un caso positivo, es muy importante conocer cuán potente es la carga del virus por tratarse de un primer bio marcador crítico que permite definir cuán grave será el curso de la enfermedad. Este dato debe obtenerse frente a los primeros síntomas. Este dato también permite establecer cuál es la capacidad de contagio de quien ha sido evaluado.

Estas son algunas de las conclusiones que compartió el Dr. Carlos Cordón-Cardo, Director del Centro de Patología Molecular del Hospital Mount Sinaí de la Ciudad de Nueva York. En un encuentro virtual organizado por la Diputada Lucila Lehmann que impulsa el proyecto que habilitaría un “Certificado de inmunidad” a quienes dispongan de anticuerpos frente al COVID 19.

Conocer la carga viral en la primera fase de la enfermedad permite encarar tratamientos que están dando resultados positivos en orden a frenar el agravamiento. Uno de ellos es el del RENDISIVIR. También los tratamientos con anticuerpos de pacientes recuperados son más efectivos cuando se administran a tiempo.

El mismo criterio es válido cuando se intenta establecer la presencia de anticuerpos en pacientes recuperados o que han pasado por la enfermedad sin registrar síntomas. No solo es importante saber si han generado anticuerpos neutralizantes sino que es imprescindible conocer cuán potentes son y cuanto dura la capacidad inmunitaria que generan.

Se ha observado que la generación de anticuerpos no es inmediata sino que demanda tres o cuatro semanas posteriores a la negativización del COVID 19.

La posibilidad de otorgar “Certificados de inmunidad” es, según el prestigioso patólogo, una estrategia aceptable. Es muy importante hacerlo sobre la base de test que permitan conocer los títulos cuantificados.

El Dr Cordón-Cardo, recomienda usar test de doble control que permitan determinar la cantidad y potencia de los anticuerpos que se han generado. Los test serológicos para otorgar pasaportes de inmunidad tienen que ser muy específicos.

Extremar los cuidados para evitar los “falsos positivos” que no solo inducen a una equívoca sensación de seguridad sino que podrían poner en circulación a eventuales contagiantes no sintomáticos.

La identificación de individuos jóvenes con fuerte carga de anticuerpos permite avanzar en el tratamiento de pacientes graves. Hay muchos donantes disponibles y dispuestos a colaborar pero el procedimiento para obtener el material es especialmente complejo.
Se trabaja sobre un suero que combina anticuerpos de varios donantes. Se los clona
para aumentar la cantidad y calidad del tratamiento.

Un dato alentador es que el 99,5% de los recuperados testeados genera anticuerpos.

En la segunda fase, la enfermedad presenta cuadros de gravedad más severos. Se producen trombosis y microhemorragias que que pasan de afectar las células epiteliales a los vasos sanguíneos desencadenando una enfermedad tromboembólica severa, coagulopatías o inflamaciones que pueden conducir a una falla multiorgánica sistémica.

Preocupa a los especialistas la aparición de casos de una nueva enfermedad en niños y adolescentes compatibles con lo que se parece al denominado “Síndrome de Kawasaki” en una versión light.

Un dato positivo es que no se registran casos de reinfección. Los escasísimos casos reportados pueden ser el resultado de falsos positivos del test de anticuerpos o falsos negativos de la desaparición del virus en individuos que hayan cursado la enfermedad.

Los datos que se manejan a nivel internacional de inmunidad global están en el orden del 12 al 15 %. No parecería estar generando en lo inmediato lo que se conoce como “inmunidad del rebaño.

La posibilidad de avanzar en un proyecto que otorgue un “Certificado de Inmunidad”, a quienes hayan superado el paso del virus y dispongan de anticuerpos, una herramienta que ya se está evaluando en muchos países del mundo, está absolutamente relacionada con la validación de test absolutamente seguros, accesibles y confiables.

El debate acerca de los aspectos éticos vinculados a la discriminación positiva que supondría este tipo de credencial es un tema que solo podrá abordarse cuando se supere esta primera cuestión.

  • 17.06.2020
  • Sociedad
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