DUDAS Y CERTEZAS

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Campaña feroz y un complejo cierre de listas.

2019-06-22

Dady Brieva está ofuscado. Lo suyo es casi un malestar semántico. El uso de la palabra "revoleo" lo pone mal. Para Dady, el bueno de José López no revoleó nada. El hombre "fue a llevar" los consabidos bolsos repletos de "físico" al apacible hogar de las monjitas en semi clausura.

Dady es actor pero, de un tiempo a esta parte, solo hace de sí mismo. Bonachón, amiguero, sencillo hasta la ramplonería, empatiza diciendo lo que muchos quieren escuchar. Pone tanto empeño en militar que se pasa de revoluciones y termina haciendo el ridículo y ya se sabe, ese es un sitio del que no se puede volver.

Como quién está esperando un lugar en las listas, esta semana, redobló todas las apuestas. Su adhesión al relato es extrema, incondicional y temeraria: Dady no se anda con chiquitas, el quiere una CONADEP para el periodismo. Una especie de Nunca Más a la libertad de expresión.

Dady no está obligado a medir sus palabras. A esta hora, cuando faltan menos de veinticuatro para el cierre de las listas  no es candidato a nada. Aunque en orden a su dedicación y entrega merecería serlo.

Mantener callados a los que se desbocan es el aplicativo de la hora. Un baño de humildad, buenas maneras y moderación está entre los desafíos  de Alberto Fernández. Puesto a la par, Felipe Solá colabora. No la tienen fácil.

Mantener a raya a los esperpentos sin caer en el autoritaritarismo demanda un esfuerzo desgastante.  No se trata de mandarlos a callar. El argumento de la diversidad de opiniones, la tolerancia y amplitud dentro del espacio tampoco resulta convincente  cuando todos esperamos definiciones acerca de lo que se propone para el país en caso de que el Frente de Todos llegue al gobierno.

Más difícil la tiene Massa. Lo suyo demanda una ayuda más profesionalizada, casi terapéutica. Se ha autoimpuesto hacer campaña diferenciándose, tomando distancia del espacio que lo contiene, preservando su sello e identidad. Tratando de no quedar pegado con todo aquello que repudió durante años. Un chino.

Cuesta entender cómo hará para explicarle a sus votantes que la "cajita feliz" que lo contiene incluye a Máximo Kirchner, Andrés "El Cuervo" Larroque y Wado de Pedro, entre otros férreos exponentes del Cristinismo en su forma más pura. Puede que eche mano al dato cierto de que su retorno al planeta K disminuirá el número de representantes de La Cámpora en la Cámara Baja. Un argumento muy poco amable para con la fuerza política que ahora lo acoge.

Su posición en relación a la Justicia y las causas relacionadas con la corrupción seguramente desaparecerán de su afilada metralla de campaña. Buscar desmarcarse por ese lado generaría un estruendo innecesario en su relación con Alberto Fernández, quién sigue batallando con estas cuestiones pero en un sentido que suena inverso a las convicciones que trajeron hasta aquí al líder del Frente Renovador.

"Si la Justicia existe, a Cristina nadie la va a condenar", dijo el candidato a la Presidencia en un acto de campaña en San Juan. Nada acerca de qué pasará, en ese caso, con el resto de los funcionarios procesados: los De Vido, los Baratta, los Boudou, los Jaime. Todos con altísimos cargos durante las administraciones de Néstor y Cristina Kirchner. De empresarios, contratistas, testaferros y supuestos amigos, ni hablar.

AF sigue embretado en dar explicaciones relacionadas con la tarea judicial después de sus desafortunadas declaraciones en las que pasó lista a los jueces federales- Ercolini, Bonadío, Irurzun, hornos y Geminiani- que deberán dar cuentas de los fallos, pronunciamientos y decisiones en las causas relacionadas con la corrupción.  La idea de que los susodichos tienen que ir poniendo las barbas en remojo no causó en su momento buena impresión entre los que reivindican la división de poderes.

"Yo estoy en las antípodas del pensamiento jurídico de Zaffaroni", dijo Massa al anunciar su inclusión en el Frente y, curándose en salud, recordó que Alberto Fernández estaba en 2013, a la par suya defendiendo la Constitución.

Lo que Eugenio Zaffaroni viene promocionando es la necesidad de "hacer una ley de revisión por las causas de los presos políticos". El ex Ministro de la Suprema Corte plantea parches institucionales dentro de lo que permite la Constitución.

Mucho más explícito fue el intendente Francisco Durañona, quien no solo convocó a lograr la mayoría parlamentaria  para ampliar la cantidad de miembros de la Corte sino que aclaró que los cortesanos "tienen que ser nuestros, no acomplejados que cuando llega el momento de jubilarse, se van y abandonan el cargo. Tienen que ser militantes  que defiendan jurídicamente los intereses del campo nacional y popular".

Extremo, pero no tanto como el inefable Mempo Giardinelli, que propone la lisa y llana eliminación del Poder Judicial.

En la provincia cuyana en la que apareció flanqueado por  el presidente del PJ José Luis Gioja y el Gobernador Sergio Uñac, Alberto Fernández dijo que no tiene "ningún interés de cambiar la Constitución". No queda claro si se trata de una opinión estrictamente personal o si es una promesa de campaña no hacerlo. Un tema más que sensible teniendo en cuenta que CFK planteó  la necesidad de una nueva Constitución Nacional "que establezca nuevas reglas de juego y relaciones de poder". Lo dijo en octubre de 2016 arropada entre Mempo Giardinelli y Leopoldo Moreau. En el mismo acto propuso la formación de un Frente Ciudadano para rediscutir un modelo de país.

"Me parece que las puntas terminaron cayendo hacia la ancha avenida del medio", dijo el hombre de Tigre el día que definió su pase.  Una expectativa que contradice la hipótesis de que las dos fuerzas que tensan la creciente hiperpolarización funcionaron centrifugando las voluntades que pretendían consolidar el centro, incluyendo al mismísimo Massa que terminó abducido por uno de los extremos.

El sacrosanto Día de la Bandera marcó el inicio de una campaña feroz.

Con las fórmulas  todavía abiertas y, mientras se sucedían las febriles negociaciones para la conformación de las listas, Mauricio Macri, extemporáneo y un tanto desfasado, utilizó un acto escolar para cargarse a los Moyano frente a niños abanderados. No parecía el lugar ni la situación para encarar un tema que no logró resolver durante su mandato. Un pésimo arranque.

Rápida de reflejos, la ex presidente le recordó que el mismísimo Hugo, jefe del clan, fue su incondicional aliado cuando los cambiantes vientos de la política lo hicieron recalar en esa playa.

No mucho más feliz estuvo la candidata a vice del Frente para Todos, cuando en tono de romántico folletín pretendió homenajear a Manuel Belgrano asegurando que " le hubiera gustado tener algo con él". Corín Tellado  nunca llegó tan lejos.

A la hora de sostener identidad, a CFK le pegan mejor los discursos de barricada que el taller literario. No hay caso. El papel de hada buena no le va.

Temerosos de quedar a la intemperie, todos buscan su lugarcito bajo el sol. Julio de Vido lanzó esta semana  su candidatura desde el penal de Marcos Paz. El ex Ministro de Planificación va como diputado nacional por la provincia de Buenos Aires dentro del espacio peronista de Santiago Cúneo, precandidato a Gobernador.

El hombre, que ha ganado fama como maltratador de periodistas y antisemita y, al que tanto Alberto Fernández como Felipe Solá prefieren lejos de la escena, no solo subió una foto abrazado a Máximo K que causó espanto, sino que volvió al Instituto Patria como si nada y atendió a Felipe Solá para que tenga y guarde: lo definió como un personaje menor que le da pena. Con Alberto Fernández es más delicado. Sostiene que se chatean con consideración y respeto.  Guste o no, el tren fantasma corre por las vías electorales.

Los problemas con la identidad no solo afectan a los Frentistas K. La idea de que Zulemita Menem podía terminar en una lista produjo escozor en los cambiemitas. Prudente, la muchacha declinó el honor. Soldado que huye sirve para otra guerra.

En Consenso Federal la confección de las listas generó un tembladeral. No es fácil conciliar lugares cuando los perfiles se diferencian tanto. Las tensiones entre socialistas y lavagnistas, lavagnistas y barrionuevistas se suman a la disputa por los lugares que sostienen Margarita Stolbizer y Chiche Duhalde, mientras Graciela Camaño hace el duelo por la partida de Massa sin terminar de resolver dónde está dispuesta a ponerse.

En cuestión de horas cierra el plazo para presentar fórmulas, listas y candidaturas. A partir de las cero del domingo comenzará otro tiempo. No esperen que haya paz.

  • 22.06.2019
  • Sociedad - Política
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