DUDAS Y CERTEZAS

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Arrancó la "campaña anárquica"

2019-07-13

Alberto Tarasido ya sabe a quién va a votar. Decidido, compartió su convencimiento y certeza en un encendido audio de WhatsApp.

Fascinado con María Eugenia Vidal, a quien acababa de escuchar en un almuerzo de la Fundación Mediterránea, uno de los dueños de Criba subió una excitante pieza digital a un grupo de amigos de su cuenta de mensajería.

El hombre, visiblemente prendado, llena de elogios a la Gobernadora y convoca a los suyos a votarla. “ Me gané el día con ese almuerzo”, comenta entusiasmado. “No saben lo que ha madurado esta chica como política”, suma entre tantas otras ponderaciones. Es tan intenso el mensaje que en segundos el audio se viraliza y llega directamente al celular de la candidata, quien, sin vacilar, genera su propia e inmediata devolución.

“Hola Alberto…¿cómo estás? Me mandaron tu audio y me enteré que se está viralizando, te quiero agradecer (...) gracias por decir cosas tan lindas (…) Lo que más me gusto fue que dijiste esta chica...beso grande…”

Lejos de clavarle el visto, Alberto T. replica sobre sus grupos la voz de Mariú Vidal. Excitados por la pronta respuesta, los amigos comparten el mensaje sobre sus contactos y grupos y es ahora la candidata la que gira viral sobre el ciberespacio.

Es imposible saber cuántos y quiénes recibieron el mensaje, pero está claro que la huella digital resultó inspiradora. Sin saberlo, el ingeniero, de bajísimo perfil pero muy respetado como empresario de la construcción, es un devino militante digital. Pasó a ser parte activa de la brigada de los “defensores del cambio”.

La campaña que Marcos Peña ha dado en llamar “anárquica” está lanzada.

En los comandos del oficialismo, se trabaja intensamente en generar contenidos para Whatsapp. La herramienta tiene sus riesgos y obliga a tomar diligentes recaudos.

Considerando que el 90% de los argentinos en condiciones de votar anda con un celular en la mano, la mensajería de texto es la forma más directa, rápida, profunda y absolutamente económica de llegar. También la más invasiva. Se impone ser delicados.

La clave consiste en "targetear". Hay que el evitar el rechazo que puede producir que los candidatos te intrusen la cuenta con un mensaje convencional e indiscriminado. Nada de meterse a lo bestia.

La estrategia en torno al uso de Whatsapp en la campaña se está construyendo sobre la marcha. La idea es sumar a los spots, videos y posteos oficiales en las redes una cantidad de contenidos paralelos, una suerte de “material de barricada” lo suficientemente atractivo como para que entre en la “conversación pública” sin sello oficial alguno.

En un escenario tan polarizado, la idea de sumar activistas espontáneos dispuestos a ser parte de la contienda electoral sin contraprestación alguna no solo es tentadora sino relativamente fácil de ejecutar. El hiperactivo ecosistema digital lo hace posible. Hay un clima efervescente y mucha predisposición a compartir.

Se trata de identificar referentes, para eso se cuenta con la voluminosa información que aportan las plataformas de Big Data, e involucrarlos en la dinámica de comunicación llegando a sus teléfonos con mensajes personalizados y halagadores que inviten a ser reenviados a parientes, amigos y grupos de allegados. Macri ya lo está haciendo. Si el contenido que se ingresa al torrente es lo suficientemente entretenido solo tardará segundos en cobrar vida propia y multiplicarse hasta el infinito y más allá. De eso se trata.

La estrategia no solo apunta a reforzar el convencimiento de los que ya han decidido su voto sino que se busca pescar algo fuera de la pecera, aunque es poco lo que va quedando en un contexto de creciente polarización.

En el búnker de María Eugenia Vidal se trabaja a destajo en la generación de contenidos para whatsapp. La tarea está a cargo de los más jóvenes, de los chicos. Ellos vagan a sus anchas en un contexto de creativa libertad produciendo situaciones, frases y selfies para volcar en el flujo de las conversaciones. Mucho video vertical tomado con los teléfonos, mucho meme y mucho buceo en los archivos en busca contenidos que pongan en situación incómoda a los oponentes.

No hay tiempo para perder. No se confía en las últimas encuestas que dan cuenta de un ligero mejoramiento. Creen que la manera en que se hacen las preguntas inducen a resultados erróneos. Sostienen que si se consulta por las fórmulas a Gobernador el resultado queda distorsionado por el bajo nivel de conocimiento de los candidatos de la terceras fuerzas. Saben que la diferencia a favor de la fórmula K es cercana los diez puntos y arrasadora en la tercera sección electoral. Si no hay corte de boleta, María Eugenia no llega. Necesita no menos de un 6 puntos de tijeretazos para acortar la diferencia que le resta Macri.

Si las estrategias digitales vía Whatsapp van a servir para promover el uso de las tijeras está todavía por verse. Se confía más, al menos por el momento, en el trabajo territorial y soterrado de los intendentes. Ellos conocen cómo hacer funcionar el delivery de boletas. Pero está claro que no puede contarse con eso en las PASO. Nadie quiere quedar expuesto en una eventual desleal tanto antes de que llegue octubre.

La irrupción del uso de la mensajería de texto es por el momento casi una exclusividad de la gente de Juntos por el Cambio. Un upgrade en la sofisticación a la hora de militar en el disruptivo entorno digital

En el Frente de Todos se atraviesa otra etapa. El pasado martes se realizó una primera reunión de los comandos de campaña de los distintos candidatos para intentar unificar criterios. Más vale tarde que nunca.

La falta de coordinación en el discurso con el que se pretende seducir produjo mucho ruido en la semana que termina. Mucha confusión en el aire. El mismísimo Alberto Fernández terminó en un forcejeo verbal muy penoso con varios de los periodistas que intentaban entrevistarlo. La frase: “Sé que me están esperando” no fue precisamente feliz. No ayuda a despejar los fantasmas que acechan.

Ahora trabajan en base a estrategias de fragmentación conscientes de que los perfiles de los candidatos son muy diversos y se acordó elaborar mensajes orientados a los segmentos de electores más afines a cada uno. Una especie de distribución territorial del trabajo en base a las afinidades y empatía que cada uno de ellos genera. Por el momento de meter ficha en Whatsapp ni hablar. No está entre las prioridades.

En el caso de Consenso Federal, la campaña online quedó a cargo de los más chicos. La tarea les fue encomendada a los seguidores de entre 16 y 25 años. Están a cargo de activar en las redes desde las páginas de sus comunidades y de producir algunas piezas para las cuentas de Consenso y de Roberto Lavagna, quien acaba de abrir la suya en Instagram. Por el momento solo acumula algo menos de 4000 seguidores. La van a tener que remar.

La estrella digital de la escuálida tercera fuerza es Ramiro Marra. Sin experiencia alguna en la política, Marra, de 36 años, es el primer candidato a Senador Nacional por el espacio. Preparado para aportar su conocimiento de las redes en las que es especialmente exitoso como youtuber financiero, dispone una cuenta frecuentada por gente Sub 30. Con 67 mil seguidores y otros tantos en Instagram, donde reparte fichas entre dos cuentas, aparece como el más preparado para ponerle una impronta de frescura y novedad a los que van por desafiar la grieta.

Consultados acerca del uso de Whatsapp responden que no está en los planes, que no es la idea, que no piensan usar bases de datos personales para hacer campaña.

La nueva movida digital es disruptiva porque independiza la circulación de los contenidos de sus creadores. Los posteos devienen una suerte de Frankestein que cobra energía vital dejando a sus genitores sin margen ni posibilidad alguna de control o monitoreo.

La denominada campaña “anárquica” con la que las huestes de Marcos Peña sale a desafiar la lógica de WhatsApp es un buen atajo frente a los compromisos de ética digital asumidos ante la Cámara Electoral por partidos políticos y empresas tecnológicas pero no deja de ser un canal por el que fluyan contenidos potencialmente engañosos o piezas de desinformación. Si los riesgos que se corren superan el beneficio está todavía por verse.

En lo inmediato el oficialismo en campaña no parece dispuesto a perderse la novedad de usar la red de mensajería más potente del planeta para salir a convencer a los que no saben aún a quién van a votar.

  • 13.07.2019
  • Sociedad - Política
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