DUDAS Y CERTEZAS

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Amigos son los amigos.

2020-08-08

Alberto no se va a pelear nunca con Cristina. No está en sus planes. Tampoco dentro de sus posibilidades. El Presidente ha dicho una y otra vez que CFK es su “amiga”.

Cualquiera sea la acepción que el Jefe de Estado le otorga a la condición de amig@ es justo reconocer que ambos están vinculados desde hace décadas por una relación que supo de muy diversos e intensos momentos.

Amor, coincidencias, subordinación, valor, desavenencias, rupturas, despecho, reencuentros, muchas diferencias y algunas tardías, conversadas y convenientes coincidencias. 

De la era del hielo a la lealtad consagrada casi sin escalas. Hoy parecen disponer de una relación estrecha, inescindible y por sobre todo excluyente. Sin espacio para terceros en discordia. Algo de todo eso volvió a hacerse explícito esta semana cuando, sin analgesia alguna, AF le aplicó un duro sablazo al Horacio Rodríguez Larreta a quien cada vez que presenta define como “su amigo”.

Al dejar inaugurado un Hospital en Ituzaingó, junto a Luana Volnovich, titular del PAMI, el Presidente bajó una parrafada demoledora. “Esto es para los adultos mayores que hoy se enferman de Covid en la Ciudad y tienen que atenderse en la Provincia porque en la Ciudad no hay más lugar”.

Con amigos así quien necesita enemigos. 

Lejos de escandalizar el Jefe de Gobierno de la Ciudad se mantuvo en cauto silencio. Él también tiene sus íntimas y sacrosantas estrategias.  Runner confeso, seguramente entrenado en las artes del yoga, la meditación y el mindfulness nada lo corre de su postura a lo Gandhi. Convencido de que la confrontación política daña, calla pero no otorga.

El ministro de salud de la Ciudad, otro que no pierde la calma, explicó que el PAMI es un organismo nacional y que contrata clínicas donde le parece y que en el sistema público porteño además de recibir a 140.000 afiliados del PAMI, destina el 20% de sus camas UTI para pacientes bonaerenses. Sin aspavientos mediáticos, Fernán Quirós, retrucó.

El ida y vuelta de declaraciones no hizo más que confirmar que la “amistad” transversal entre el Presidente y el jefe de Gobierno es contra natura. Insostenible en el tiempo por e incompatible con la devoción que AF le debe a CFK.  Nada de poliamor.

Lejos de cualquier distracción, error voluntario o inocencia comunicacional, el “tiro por elevación” del Presidente hirió de muerte la proclamada buena onda que desde Olivos siempre trabajaron para exaltar. En tal caso fue una relación nacida y fomentada por la demanda de la cuarentena que estalla al compás de las encuestas que bien ubican a HRL en la consideración general. Para muchos Larreta está llamado a liderar Juntos por el Cambio. Una idea que gana densidad tras la cuestionada  partida de Macri a las delicias del verano europeo.

El centro que el Presidente le tiró al Gobernador de la Pcia de Bs As se inscribe  en una nueva y dramática etapa. La demorada salida de la cuarentena, ahora no solo eterna sino además “intermitente”,  encuentra a algunos sumando a las preocupaciones de la post pandemia las urgencias de un año electoral que se viene encima.

La elección de medio término no está tan lejos y si en algo coinciden todos es que se trata de un hito absolutamente clave para el oficialismo en orden a obtener un pleno dominio en el Congreso.

 Un resultado favorable en octubre del 21 permitiría al Frente alcanzar en el Senado la mayoría especial de dos tercios absolutamente imprescindible, no solo para la designación de los jueces de una eventual Corte Suprema ampliada, sino también para avanzar en otras cuestiones más de fondo con la Reforma de la Constitución Nacional.

Lo que está en juego no es solo obtener la impunidad de las causas de corrupción que pretende CFK y que muchos aseguran es la argamasa que otorga densidad al cerrado vínculo entre la Vice y su Presidente. Hay un más allá.

“Los pibes tienen un proyecto propio y ese proyecto es Máximo” sostienen quienes frecuentan Olivos y también otros espacios del oficialismo. Son los mismos que aseguran que  La Cámpora está viviendo una suerte de perestroika que les permite incorporar una mirada política asentada en  la idea de  “lo posible”. Desde ese lugar ve a la organización jugando un rol de contención de la insatisfacción de las bases, aplacando los reclamos de los más ultras.

Marcan diferencias de criterio entre CFK y varios de sus lugartenientes y el mismísimo Máximo, de quien se dice no vió con buenos ojos el maléfico tweet en el que su señora madre exaltó un artículo periodístico que dinamitó  la línea de encuentro con empresarios y sindicalistas, que venía manteniendo el Jefe de Estado. Son diferencias metodológicas, no precisamente ideológicas, aclaran.

El poder de este sector tiene su enclave territorial en la provincia de Bs As, el distrito más jaqueado por la pandemia, el más vulnerable por razones socioeconómicas y demográficas al devastador paso del virus. 

Partiendo del convencimiento de que el bipartidismo no existe más, nuestro interlocutor, dice que el oficialismo está asentado sobre un fragmentado mosaico ideológico y que las voces extremas del espacio condicionan las decisiones inevitablemente. Para quienes tienen esta mirada el problema de AF no es CFK sino el déficit fiscal.

“Hacer peronismo sin guita es difícil” concluyen. “Imposible construir un liderazgo entre tanta pobreza y dificultad”. 

En Juntos por el Cambio, donde también hay diferencias y tensiones internas, se celebra poder mantener la unidad en medio del tembladeral. Si bien se coincide en que no es un momento para tirar de la cuerda, los sectores más duros buscan posicionarse en orden a  contener y canalizar la demanda de la gente que sale a las calles para oponerse a todo aquello que huela a avasallamiento de las libertades e instituciones republicanas. Temen que si no asumen ese liderazgo aparezca un outsider de la política y se haga cargo.

El cierre de las negociaciones con los acreedores externos, celebrado por los economistas y actores  de la producción,  trajo alivio pero no euforia ni mucho menos hubo margen para celebraciones de la militancia.

 El entendimiento con Wall Street no cierra con la mística ni el ideario de los más radicalizados del frente, pero se lo acepta con una lógica política más realista. 

Estos sectores acompañan, mal que les pese,  la serena presentación del acuerdo que el martes pasado hizo el ministro Guzman, quien sin mayores alardes  aseguró que el arreglo fue algo necesario pero no suficiente para recomponer la devastada economía de la Argentina.
Cerrada esta etapa y a la espera de las 60 medidas para la post pandemia se vienen las negociaciones con el FMI.  Mucho más allá de las santas bendiciones papales y las promesas amorosas de Kristalina están en juego las condiciones que imponga qué Fondo en orden a conceder una tregua. Otra bestia negra para el kirchnerismo.

  • 08.08.2020
  • Sociedad - Política
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