COSAS DEL QUERER

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Entre Bill Clinton y el Chaqueño Palavecino.

2014-12-15

 

Cuando despuntaba el miércoles Daniel S llegó  a una cena en Olivos. Venía de la nota en vivo con Ale Fantino y de otros  varios eventos. 
Karina arrastraba un delicado vestido largo color magenta con espalda descubierta.  Un gauchaje de sombreros aludos y bombachas de doce tablas se arremolinó a su alrededor.
Fue un momento cálido y vibrante.

 
Oscar Esperanza Chaqueño Palavecino hizo parar la música y la venta de números  para la rifa a 10 pesos con los que recaudaba para su Fundación “Rancho El Ñato”, un paraje perdido en  la Argentina profunda donde nació  y al vuelve una y otra vez.
 
Daniel no podía fallarle. No se trataba precisamente de una gala.
 Era un encuentro de amigos, devotos y seguidores del hombre que le canta a la tierra en la que se ha nacido con un fervor que emociona. Un encuentro familiar, casi íntimo, que se renueva sobre el fin de cada año.
 
Así se sintió y así se vivió.
 
La relación del ahora Gobernador de la Provincia y el más telúrico de nuestros artistas populares viene de lejos y se sostiene en el tiempo.
 
Scioli fue el primer Vicepresidente de la historia en llegar a Rancho el Ñato, un caserío en el corazón del Chaco Salteño al que se accede desafiando el lodazal o polvaredales según sea la época del año en que se llega al lugar.
 
Aquel día lo recibieron con la mesa tendida bajo una chapas, manteles de papel blanco que se volaban, asado, vino, chicos, perros  y mucha, mucha  música.
 
Oscar llevó al Vice a conocer las  familias de tobas, wichis y chorotes que convivían con los criollos del lugar y le mostró el pequeño cementerio donde descansan los suyos y adonde algún día le tocará volver.
 
 También a modo de baño le aclaró que solo tenía un árbol reparado para ofrecerle. Corría el año 2007.
 
Todo era en extremo precario pero encantador.
Lucio Rojas, el papá de Jorge, le sostenía a Scioli la conversación y le ayudaba a cortar el asado. Fueron solo unas pocas horas. Pero selló un amor.
 
En obvia alusión a Scioli, CFK dijo que las candidaturas son algo más que una foto, que un color, que palabras bonitas”….”que no basta sacarse una foto conmigo, decir si soy buena o mala”.  No se equivoca.
 
Scioli lo sabe bien. El hombre viene construyendo de lejos.   Con paciente dedicación hace años, muchos ya, que le pone el cuerpo de manera sostenida y calurosa a esta como tantas otras relaciones. Con una deslumbrante solvencia Karina juega a la par. Difícil escaparle a tanta y tan trabajada seducción.
 
El miércoles, una horas antes  de  subirse al polémico avión que lo llevaría a Miami al encuentro con Bill Clinton, a la foto que terminó de irritar a la Presidente,
Scioli y Sra,  renovaron votos con uno de los hombres más amados de la Argentina recontra profunda, ese que veneran en los pueblitos perdidos de la pampa húmeda, en los patios de tierra  del conurbano bonaerense, en las villas  y asentamientos.
 
Ese mismo que supo bajarse de un escenario a tiempo en 2008, cuando ardía el conflicto del campo para no quedar atrapado por el tornado que rajaría la tierra y sobrevivir para el futuro inmediato como prenda de unidad. 

  • 2014-12-15
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