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Tesoros escondidos en Atacama.

2016-10-22

No es fácil contar Atacama. #awasi

Hace falta poder escuchar los sonidos del silencio para amar el desierto, los inquietantes crujidos de la sal entre las rocas, el rugido del viento sobre los salares.

Hay que poder hundirse sin resistir en su serena inmensidad para comprenderlo. 
Alinear cuerpo y alma para abrir los sentidos al intenso paso de la naturaleza.

Por sobre los 4000 SNM los ánimos se aplacan y la puna impone su rigor. El respirar se vuelve hondo y el andar pausado.

Tienes que dejarte estar en el aquí y ahora, en el presente absoluto.

Entonces y sólo entonces, podrás hacer tuyos los tesoros escondidos en esta insondable soledad, de esta tierra opulenta en minerales y horizontes.

El rosa magenta de los cerros al caer la tarde, el imponente Valle de la Luna con sus caminos cuajados de sal, los cambiantes azules de las lagunas altiplánicas, la fumarola de sus volcanes siempre activos.

Todo se mide aquí en millones de años, tal vez porque el tiempo aquí no cuenta.


San Pedro de Atacama es la puerta de acceso al desierto no polar más árido del mundo. Un extraño paraíso de 105.000 km cuadrados en el que nunca llueve, de cielos estrellados y campos de lava y sal.










Con sus no más de cinco mil almas el pueblito pequeño y acogedor plantado en el medio del desierto ofrece entrar un mundo de sensaciones extraviados que vale la pena recuperar.

  • 2016-10-22
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