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Mucho amor por Hoi An

2016-12-28

Los días en Vietnam pueden ser intensos. 
Si sumergirse en una cultura diferente de la propia suele aturdir, hacerlo donde confluyen varias puede resultar profundamente perturbador. 

Caminar por antigua ciudad de Hoi An es una experiencia casi religiosa. 

Pequeña, mágica, intangible esta ciudadela que supo ser un puerto estratégico del Sudeste Asiático es hoy un encantador museo a cielo abierto. 

Ubicada a pocos km de una de las bases americanas durante la Guerra de Vietnam, logró ser olvidada por bombardeos y metralla y conserva casi intactos las  reliquias y el trazado de su edad de oro  entre los siglo s XVI y XVII. 

Un armónico ensamble de culturas, un mix estético  donde las diferencias suman para fascinar. 

Imponentes pagodas, templos que expresan sincretismo, casas orientales de suntuoso señorío colindan con cafecitos de sofisticación parisina y restó de comida fusión. Asia y Europa se enlazan en una genuina conjunción de historia, belleza y vitalidad.

Si bien la impronta vietnamita se impone, es difícil no extraviarse en una embriagante confusión de tiempo y espacio del que solo te puede sacar el Hoian WiFi  Free que ilumina, como en ningún otro sitio, los espacios públicos y populares. 

Pese a tanta conectividad, todo invita a perderse en una fiesta para los placeres sensoriales. 

La humedad del ambiente agrega persistencia al aroma de sahumerios que se encienden en las calles para llamar a la buenaventura. 

El jengibre, menta, el jazmín y la lavanda le arriman fragancias inolvidables a la hospitalaria ceremonia del té. 

Los antiguos mercados sobresaltan con sabores arrancados de lo más profundo del mar y la impactante oferta de colores del
mercado de la seda te transporta a la antiguas rutas  de los mercaderes del Lejano Oriente.

Pero nada impacta tanto como el antiguo puente japonés del 1593 sobre el río Thu Bon que une el barrio chino con el nipón y que es hoy considerado una joya de la humanidad.

La deliciosa armonía  que se respira en Hoi An invita a pensar en un mundo globalizado cada vez más pequeño, en la condición humana como algo que nos acerca e indiferencia cualquiera sea la etnia a la que pertenezcamos y en la bella utopía de puede ser convivir en paz en la diversidad. 



 

  • 2016-12-28
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